La fuerza del corazón

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Uno. El cine europeo es lento. Eso dice mi almacenero, y también mi tía abuela. No pasa nada, es aburrido, y sin embargo dicen que es más arte que el de Hollywood, cosas de intelectuales, terminan diciendo los dos a dúo, y él ofreciéndole un jamoncito crudo rico rico, y que aun no aumentó de precio.

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Si largo, y tedioso, agarrate Catalina-Dlugi

Uno. El cine europeo es lento. Eso dice mi almacenero, y también mi tía abuela. No pasa nada, es aburrido, y sin embargo dicen que es más arte que el de Hollywood, cosas de intelectuales, terminan diciendo los dos a dúo, y él ofreciéndole un jamoncito crudo rico rico, y que aun no aumentó de precio.

Dos. Fui a ver La fuerza del corazón. Con un titulo en castellano más sentimentaloide y generador de desconfianza que Haut les coeurs, su titulo original, que aunque signifique lo mismo, para mí, francés de transparencias, suena más atractivo. Iba a ver una pelicula francesa, y eso ya me estimulaba. A mí, un francés de transparencias, oir francés hablado por franceses, además de obvia, es una experiencia très jolie. Claro, además de dialogo francés, iba a haber una historia (francesa), una forma de narrar (francesa), una ambientación (francesa) Y creo que esto, tanta expectativa afrancesada, a mí, un francés de transparencias, me jugó en contra. Fui a ver Haut les cours, y me encontré con La fuerza del corazón.

Tres. Hay gente que se confunde. Hay gente que piensa, que una pelicula profunda, inteligente y con dotes de buen arte, debe ser lenta, lánguida, hermética. Y este tipo de confusiones son las que irritan a mi tía abuela. Ella no soporta a su vecina, Olga, que dice amar el cine iraní, y que siempre se explaya comentando los atributos inigualables de ese tipo de cine. Habla de los largos minutos en los que no pasa absolutamente nada, habla de historias que se caracterizan por lo pobre en ideas, habla de los actores que generalmente son novatos y se les nota. Pero que así y todo, estas películas, logran transportarla. A las tierras del embole eterno, piensa mi tía, saboreando el rico rico jamoncito.

Cuatro. La historia es ésta: una chica, francesa, lindo corte de pelo, bonita ella, y que viste a la moda, está feliz, va a tener un bebé, lo va a tener con su novio, claro, pero él no está tan feliz, uno lo sabe, digo, el espectador, porque él se lo comenta al hermano de ella, y uno supone, que entre ellos, entre el novio y el hermano de la novia, pasa algo, algo más que una simple relación de cuñadez, pero eso no importa, ya que sobreviene el hecho que lo cambia todo, sobreviene la enfermedad, la de ella, cáncer, de mama, y empiezan los dramas, que perderá el hijo, que no, que perderá cabello, que sí, que es inevitable, que perderá una teta, que no, que no me querrá más con una sola teta, y se suceden problemas familiares, que con la madre de ella, que con el hermano, que con el novio, que con los médicos (ya casi de la familia), y finalmente nace el hijo, y las cosas parecen arreglarse, de a poco, pero una tras otra, y terminó la pelicula.

Cinco. Con contar de qué se trata, poco se hace para entender una historia. Pero no es mucho más que éso lo que pasa en La fuerza del corazón. Pergeñada para emocionar, aburre. Titulada para relatar la conmovedora lucha de alguien, miente. Ocurre bastante poco en las casi dos horas que dura el relato, que solo se compone de eso, de un relato, de una historia lineal, que nunca consigue robustecerse y transmitir algo, que se yo, sensaciones. Es tediosa e inconducente, o si, conduce, pero de forma obvia, y por tanto fallida, por un sendero, que ya fue atravesado por la directora del film (de hecho es su historia verídica, y se nota), y que impide a la historia desligarse de lo afectivamente caro a la directora, y conmover a alguien más que a ella misma. Se detiene en escenas que resultan no del todo atrayentes para el espectador, que sólo pueden entenderse por ese tono vivencial e intestino. Situaciones que evidentemente la traumaron y torturaron, se extienden hasta convertirse en escenas letárgicas, y evitables. No logra, en suma, transmitir lo que ella experimentó, siendo este el aparente objetivvo de su relato. El tono afrancesado, los olores que se sospechan de lo que se cocina, las delicadas y acogedoras composiciones de imágenes, la actuación del hermano de la protagonista, salvan de lo que sería un medicamento natural e inescrutable contra el insomnio.

Seis. Mirá Olga, a vos sí te gustan las peliculas intelectuales, pero yo me aburro como un hongo. Por qué no le decís a Alberto, el almacenero, que con tal de ir con vos, se va a hacer pasar por un adicto al cine de Rohmer, Wajda y Kiarostami. Yo me quedo en casa, hoy pasan Mingo y Anibal en la mansión embrujada, y con ésa seguro que me divierto, son un plato esos dos, viste.

Sebastian Russo
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Estreno del: 11 de abril de 2002.