Cacería

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Este último trabajo cinematográfico de Ezio Massa, además de delatar su interés y voluntad de crear un cine de género, revela parte de su “visión de mundo”: un pasado que perturba al presente, la búsqueda de una nueva identidad, la corrupción, el delito, la mafia, la muerte y el amor perdido..Un western del sur

Ezio Massa dirigió su primer largometraje en 1995. Se llamaba Más allá del límite y era una historia policial. Hoy, ya de regreso a la Argentina luego de haberse ido a los Estados Unidos a continuar sus estudios cinematográficos y filmar su segunda película -enteramente norteamericana-, presenta su tercer film, Cacería.

En él aparecen algunos elementos del western: decorados naturales, espacios abiertos, el pueblo y su comisario, la frontera, el bar/saloon, el villano, la pandilla, el héroe, la mujer maestra/víctima. Y, justamente, es con este último trabajo cinematográfico que el director, además de delatar su interés y voluntad de crear un cine de género, revela parte de su “visión de mundo”; pues el pasado que perturba al presente, la búsqueda de una nueva identidad, la corrupción, el delito, la mafia, la muerte y el amor perdido, se vuelven a manifestar en su reciente film; y tienen también un papel protagónico la violencia, el crimen y la sangre.

Cacería cuenta la historia de Daniel (Luis Luque) que escapa de Buenos Aires con su hijo Nicolás (Matías Sansone) porque le ha robado dinero a la organización mafiosa para la que trabajaba. De regreso a su pueblo natal formoseño, Redención, en el cual se esconde, el protagonista se encuentra con su viejo amigo, el comisario, y con Elisa, la maestra (Claribel Medina), con quien vivió un romance que fue interrumpido por su partida años atrás. Él planea salir del país, pero se ve enredado con esta antigua historia de amor. Mientras tanto, en la ciudad, Lucas (Juan Palomino), mafioso que se ve traicionado por su hombre de confianza, decide ir a buscarlo junto a su pandilla. A partir de allí, comienza la “cacería”.

En la entrada del pueblo de Daniel se ve un significativo arco en el que dice “Bienvenido, Redención”. Por supuesto que el arco y este nombre nos remiten, desde un comienzo, a que el protagonista no sólo se encuentra en un simple viaje de retorno, sino que también a la búsqueda de redención. Y así sucede: decide correrse del camino “del mal” utilizando el dinero “sucio” para una obra de bien y logra “salvar” a Elisa de su actual marido; pero para ello debe sacrificarse y así redimirse “limpiando su alma”. Conjuntamente con la redención, se ve involucrada la religión dentro de la película.

Es imposible dejar de rescatar el tiroteo que transcurre en la Iglesia. Es la escena de violencia y sangre mejor construida, ya que el color rojo de la sangre no mancha la pantalla, y sí brinda un buen contraste con el contexto (la iglesia, su decoración, su iluminación clara y color marfil); se crea así una simbolización (que tiene que ver también con la redención). En cambio, en las
muchas otras escenas de tiroteo y extorsión, no se llega a concretar el realismo necesario para crearlas. Tienen un estilo tarantinesco argentinizado que las hace poco creíbles; los mafiosos están demasiado estereotipados, no tienen identidad propia. Este problema, sin embargo, no se encuentra en Más allá del límite, quizás porque en su primera etapa el director fue más modesto (en la creación, no en la cantidad) para lograr las escenas de violencia y construyó mejor a los personajes que la empleaban.

La actuación de Luis Luque (quien también participó en el anterior film de Massa) es aceptable cuando muestra a un hombre rudo y armado, pero algunas escenas en las que actúa de padre, como cuando encuentra a su hijo con su arma, no están del todo logradas. Claribel Medina realiza un papel justo para ella. Luis Palomino no se resalta (tal vez por hacer de mafioso) y Matías Sansone, muy bien por ser su debut actoral.

Massa muestra parte de la cultura de Formosa (en donde nació) y sus bellos paisajes. La naturaleza se ve favorecida por la composición de los planos del director. También, otras características que están bien cuidadas son la fotografía y el montaje. Cacería es un film con algunos desaciertos en los diálogos y en la construcción de los personajes, pero a pesar de ello el realizador se las ingenia para crear, en momentos, buenos climas y suspenso.

Yanina Brosky
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Gentileza cinenacional.com