Daño colateral

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Especie de Vengador Anónimo de un mundo globalizado, Schwarzeneger se pasea a lo largo de los 105 bochornosos minutos que dura la proyección como una versión aggiornada de su Cnel. Matrix de Comando

Esta vez Arnold, se fue de tema… y mal. En Daño Colateral, Schwarzenegger encarna a Gordy Brewer, un bombero de Los Angeles que es testigo de un atentado terrorista en el que mueren su mujer y su pequeño hijo. La bomba fue ejecutada por El Lobo, un guerrillero colombiano. Como el gobierno de los EE.UU no logra resultados positivos en el avance de la captura del criminal, el actor de Terminator decide ir él solito a los pagos del Pibe Valderrama para infiltrarse en la zona controlada por los guerrilleros para llegar hasta el asesino de su familia y -ley del talión mediante- vengar a los suyos, al pueblo norteamericano e imponer justicia. No necesariamente en ese orden. Especie de Vengador Anónimo de un mundo globalizado, Schwarzeneger se pasea a lo largo de los 105 bochornosos minutos que dura la proyección como una versión aggiornada de su Cnel. Matrix de Comando (Mark Lester, 1987), con la salvedad que aquel personaje atacaba con munición gruesa a un país imaginario, aunque se intuyera latinoamericano, en un entretenimiento que por aquel entonces pecaba de naif. Nuestros días de por medio, distan bastante de aquel modelo -arcaico, podría afirmarse- del héroe solitario e imbatible siempre dispuesto a pelear por la democracia y la bandera roja, blanca y azul que tanto rédito en la taquilla le diera a Hollywood.

Obviamente con semejante trama, la película cuyo estreno estaba pautado para octubre del año pasado en el país del norte; después de los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York y el Pentágono, pasó a cuarteles de invierno, para terminar dándose a conocer cuando aún no ha cicatrizado semejante puñalada en la opinión pública y el corazón de los estadounidenses. Porque más allá de los paupérrimos resultados que se exhiben en la pantalla grande, este film es una falta de respeto para cualquier espectador en cualquier latitud, pero sobre todo, para ellos mismos. El guión, firmado por debutantes, atrasa veinte años en cuanto a conceptos y a propuestas. Y lo que comienza como un drama devenido en thriller de acción por los sentimientos de venganza del protagonista, desemboca en lo peor que le puede suceder a este género: una sensación de aburrimiento y bucolismo solo zamarreada por pasajes tan degradantes como innecesarios (la mordaza metálica con la que se obliga a un hombre a ingerir una serpiente viva es firme candidata a peor escena del año, tanto por su crueldad como por su metamensaje). La esquematización de personajes, además de rutinaria, es de un solo trazo; se abusa en recursos truculentos como en golpes bajos, y encima ciertos tramos decididamente contienen secuencias que coloquialmente se pueden catalogar como berretas (si Ud. sufrió esta cinta, ¿ no es una burla la caída de la cascada o la explosión de gas en el túnel? Teniendo en cuenta el costo de una entrada al cine, semejantes escenas más que una tomadura de pelo al espectador se convierten en robo a mano armada por más dura que sea la metáfora).

Sumamente inverosímil y plagada de lugares comunes, la historia tampoco es bien filmada por el responsable detrás de cámara, el Sr. Andrew Davis, que así demuestra una teoría particular de quién escribe estas líneas sobre su superlativa performance en El Fugitivo, donde con semejante guión y con actores aceitados (como olvidar al fantástico
Tommy Lee Jones) a cualquiera que tenga oficio le puede agarrar un ataque de habilidad en el momento justo. Davis, de una equitativa lista en cuanto a mediocridad, ha sido director de cosas como Código de Silencio, Alerta Máxima y Un Crimen Perfecto, remake de Dial M for Murder de Alfred Hitchcock, consiguiendo con Daño Colateral superarse: esto es lo peor que pudo haber hecho. Profesionales talentosos de la talla de Elias Koteas, John Turturro y John Leguizamo son desperdiciados en papeles esporádicos e intrascendentes para sus carreras, ídem para el neocelandés Cliff Curtis y la italiana Francesca Neri que como colombianos podrán ser bien vistos por el mainstream, pero para el amante del séptimo arte significa una gran mancha en trayectorias que poseen títulos como El amor & la furia y Carne Trémula respectivamente, entre tantas obras notables.

Schwarzenegger, en su condición de star, urgente necesita levantar la puntería después de dos films menores para la taquilla y la crítica como El Día Final (1999) y El Sexto Día (2000) y tras los rotundos fracasos de Junior (1994), El Regalo Prometido (1996) y Batman & Robin (1997). Por algo apuesta a lo seguro y ahora filma secuelas de Terminator y Mentiras Verdaderas. Lo triste sería que este film de Arnold funcionara en el box office, y así se convierta en ejemplo y puntapié inicial para que algún productor desesperado vea la oportunidad de hacer un buen negocio reviviendo a Stallone y su Rambo, en una improbable misión al territorio talibán en busca de Osama Bin Laden. Porque un disparate de semejante calibre cobra sentido ante el inexplicable hecho de haber estrenado mundialmente una porquería como Daño Colateral, que para redondear estas líneas solo se le ocurre a quien firma estas palabras una expresión del gran Norman Briski en su rol de crítico de cine en La Cruz (Alejandro Agresti, 1998): “antes de volver a ver esta película otra vez, prefiero comerme un alfajor de bosta”.

Leo A. Oyola
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Opina un Leedor
Lei el comentario que hicieron sobre la ultima pelicula protagonizada por aquel icono del cine de accion, schwarzenegger, Daño Colateral. Estoy completamente de acuerdo. Si alguna pelicula realmente me repugno en todo sentido, fue esta. No solamente se basa en la tipica historia del heroe norteamericano que va a hacer justicia por propias manos y termina salvando el dia, sino que ridiculiza a hollywood con ese argumento barato y esa patrioteria de cuarta. No esperaba demasiado cuando alquile esa pelicula, pero sinceramente me cayo mal. Sigan adelante, que hacen un estupendo trabajo.
(Tito, 05 de septiembre de 2002 )