Cuando el cielo cae

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Una película que conmueve en la que por momentos el espectador tiene la sensación de estar perdiendo por knock out.De cómo vivieron los chicos ser judío durante la Segunda Guerra

Pensemos en el mundo allá por el año 1944. Hagamos foco sobre Europa, más precisamente en la costa oeste de Italia y allí situémonos en la ciudad de Toscana. En plena Segunda Guerra Mundial Italia sigue los designios de Mussolini. Desde este lugar narran la historia los hermanos Andrea y Antonio Frazzi, directores de la que es su primera película luego de años de trabajar juntos en televisión. Aclaremos de entrada que el guión parte de la novela autobiográfica homónima escrita por Lorenza Mazzetti, así que todo lo que vea el espectador no es sólo mera coincidencia.

Ante una desgracia familiar, las hermanitas Penny (Veronica Niccolai) y Bebé (Lara Campoli) deben trasladarse para vivir con sus tíos Katchen (Isabella Rossellini) y Wilhelm (Jeroen Krabbé) donde intentan acostumbrarse a una nueva vida en un nuevo lugar en el que conocen a sus primas, con las que obviamente no congenian de entrada, lo que les depara la salomónica decisión de tener que compartir su tiempo libre con los hijos de los campesinos de las tierras del patrón, es decir, su tío, un intelectual judío de apellido Einstein (Sí, pariente del famoso Albert) un dato para nada menor en la narración, pues reflota una historia signada por un revanchismo del gobierno nazi para con el célebre físico.

Penny y Bebé disfrutan de la inocencia de una edad sobre la que está asentada la base emocional del film. Mientras tanto, el contexto es un ambiente rodeado de soldados de un bando y de otro. Poco a poco esta realidad gana terreno hasta marcar el pulso del relato. El quiebre que marca el cambio de eje esta reflejado en las miradas atónitas y a la vez deslumbradas de las niñas ante el desfile de los alemanes que ocupan el lugar y utilizan la estancia como cuartel de operaciones. Aquí la ingenuidad toma la forma de pequeños destellos de humor que acompañan el giro decididamente dramático que encara el tramo final de la historia.

En este aspecto podemos hacer dos evaluaciones simultáneas. Por un lado la película conmueve y por otro lado hay momentos en los cuales el espectador tiene la sensación de estar perdiendo por knock out. Siguiendo este paralelismo es la campana la que salva en el último segundo a los directores de caer en algún golpe bajo. Queda en claro cuál es la postura que defienden, la que seguramente es compartida por la mayoría de quienes vean la película, sin embargo subyace la sensación de que exageran al buscar la complicidad del público, y es allí donde pierden algunos puntos. Cuando el cielo cae cuenta con la destacada labor de Isabella Rossellini y Jeroen Krabbé, pero sin duda son las pequeñas Veronica Niccolai y Lara Campoli quienes se quedan con el lugar central del protagonismo, pues es sobre sus hombros sobre los que descansa y se afirma el núcleo emotivo que hilvana la trama.

Finalizando, un consejo: para las damas no está de más recordarles que tengan un pañuelo a mano y para los caballeros, si llevan corbata sería recomendable que la aflojen cuando se apaguen las luces de la sala.

Alberto Andrés Zárate
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