Besos para todos

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En su ópera prima, la escritora de Los que me aman tomarán el tren, Daniele Thompson explora con un mirada crítica y pintoresca, el incierto universo de una familia que navega entre los recelos, las infidelidades, los amantes, el amor eterno Un regalo de navidad

Se acerca la navidad y para este filme, no podría haberse encontrado una fecha más exacta para su estreno. Situada geográficamente un una París muy actual, la cronología se ubica unos días antes de la Nochebuena y por tal motivo, Besos para todos, podría catalogarse como una película navideña. Contrariamente a ello, el espíritu de algarabía y regocijo propio de esa festividad, logra escaparse de cada uno de los integrantes del elenco y presentar así el factor desencadenante de la trama.

Las relaciones humanas son caldo de cultivo para celos, amores, odios y simpatías. Si le sumamos el estado de ánimo propio de las festividades y lo que se propone como “depresión hostil” a las enfrentadas personalidades de tres hermanas, que además deben cargar con las frustraciones heredadas de sus padres, tendremos un claro síntoma de confusión y una búsqueda desesperada de respuestas. El tema está en cuánto cada uno estará dispuesto a pagar por encontrar esas respuestas y la manera de buscarlas.

En su ópera prima, la escritora de Los que me aman tomarán el tren, Daniele Thompson explora con un mirada crítica y pintoresca, el incierto universo de una familia que navega entre los recelos, las infidelidades, los amantes, el amor eterno y matiza cada situación, con una mirada cómplice para el espectador en donde cada personaje intenta encontrar una suerte de confesionario, para poder llevar sobrellevar los infortunios y seguir adelante. De este manera, la interactividad propuesta al cinéfilo, deja manifestada la loable intensión de la directora y propone una introspección obligada, que sin dudas, hará sacudir las telarañas que podamos tener en nuestros recuerdos más celosamente guardados.

Es notable cómo el proceso dialéctico de cada rol, provoca un incesante cambio a lo largo del desarrollo de la película y manifiesta en sus estados de ánimo el reflejo de lo que podría ser una aparente realidad en un sinfin de personas. De más está decir, que el aporte dramático en cada una de las interpretaciones, se presta contundentemente para dar a conocer una seguidilla de parlamentos jugosamente ideados.

A medida que la fecha clave se acerca y los preparativos avanzan muy a regañadientes para algunos, muy a su pesar para otros, los distintos universos irán mutando, produciendo reacciones inesperadas, pero que siempre tendrán el mismo objetivo último, la búsqueda de la felicidad, y los recuerdos que finalmente serán los que a cada uno le permita perdurar en el tiempo.

Sebastián Montagna
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