Destino final

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Un poco de Aeropuerto, otro poco de Millenium, algo de Ecos Mortales, una cucharada de Scream y una pizca de levadura hacen de Destino Final un banquete poco apetecible.Muerte implacable

Alex Browing está en su cuarto preparando el equipaje para su viaje a París con el profesor de francés y sus compañeros de curso. La música de misterio unida a ciertas extrañas “pistas” van preparando el ambiente. Una vez a bordo del avión, Alex experimenta la vívida premonición de que el avión explotará al despegar. Arma un gran escándalo y lo obligan a bajar del avión junto con Billy, Tod, Clear, Carter y su novia Terry, y la profesora Lewton. Desde la zona de pre embarque, mientras culpan a Alex por haber perdido el vuelo, los siete ven con horror cómo se cumple su premonición. Así comienzan los problemas de Alex: los investigadores de catástrofes aéreas y el FBI lo ponen bajo la lupa, sospechando que él tuvo algo que ver en la explosión; como si eso fuera poco, sus compañeros le temen, lo culpan, lo aíslan. La única que lo apoya es Clear. Mientras tanto y en forma misteriosa, los otros sobrevivientes, van muriendo en sospechosos accidentes…
Antes que nada es necesario decir que Glen Morgan y James Wong (Productor y Guionista-Director respectivamente) se conocen desde la secundaria y han trabajado juntos en dos exitosos proyectos paranormales: The X Files y Millenium. Esto demuestra que son hábiles cocineros de misterios. Wong ha declarado que “queremos hacer por los aviones y los viajes aéreos lo que Tiburón hizo por los tiburones y la natación”. Así que tomaron un poco de Aeropuerto, otro poco de Millenium, algo de Ecos Mortales, una cucharada de Scream y una pizca de levadura, batieron enérgicamente, lo pusieron en un molde enmantecado y enharinado y lo llevaron a horno moderado durante 94 minutos.
Como todo bizcochuelo, lo bueno (pero también lo malo) es que es bastante predecible. Entre la música de misterio que casi no cesa un instante a lo largo de todo el film y las pistas más que obvias acerca de quién será el próximo en morir, la emoción se limita a cómo morirá cada uno. La idea es que hay un destino para cada quien: cuando la parca viene, no hay forma de escaparse y si alguien logra esquivarla, no será por mucho tiempo: la señora de la guadaña es sumamente testaruda.
El lado positivo es que el ritmo es sostenido y la fórmula de la hora y media funciona a la perfección. Se trata de un típico entretenimiento hollywoodense, que para pasar el rato alcanza y sobra.

Socorro Villa