Los Cuentos del Timonel

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En 1949 un joven timonel intentaba encontrar su camino surcando las aguas del Paraná, cuando el clima subtropical y los efectos (deseados o no) del alcohol casi lo convierten en víctima de las míticos deseos sexuales de los marineros de a bordo.
El Eterno Regreso de Severino Di Giovanni

En 1949 un joven timonel intentaba encontrar su camino surcando las aguas del Paraná, cuando el clima subtropical y los efectos (deseados o no) del alcohol casi lo convierten en víctima de las míticos deseos sexuales de los marineros de a bordo.
Casi medio siglo después, un anciano de barba encanecida entabla profundas discusiones filosóficas sobre el imperativo kantiano con un gallo de madera (apodado Pepe Gallo) en su casa alemana a orillas del Rhin.
Entre un río y otro, entre estos dos tiempos, lo transcurrido es nada menos que la intensa vida de un intelectual con mayúscula, narrada en primera persona que funde anécdotas y relatos como sólo un gran escritor sabe hacerlo.

Esas historias constituyen la piedra basal de Los Cuentos del Timonel, tercer realización de Eduardo Montes-Bradley dedicada a la obra de un autor argentino. El relato, en el que Osvaldo Bayer es a un mismo tiempo narrador y figura central, es uno de esos documentales en los que el personaje se funde con el film, hasta el punto en que resulta casi imposible separar a uno del otro. Esta es quizás la mayor virtud del realizador, esa invisibilidad que borra por momentos toda huella de enunciación, en un acto de humildad que transfiere lo autoral al protagonismo absoluto y merecido de Bayer.

No hay otras voces que la de un Bayer ya anciano (pero vital) rememorando a cámara sus discusiones con Walsh, sus conflictos con el peronismo, sus conversaciones con el Che, o su juvenil participación en un mítin de la juventud alemana en Argentina con inclinaciones hitlerianas. Una historia individual que se torna un testimonio disparador, a través de esos retazos de vida, para la reconstrucción de los hechos más importantes de la historia política y social del país. Y que permite acercarse a su protagonista sumergidos en un clima hogareño y cotidiano, propio de los relatos clasificables como historias de vida.

Con una edición acertada, en la que se destacan el humor y la riqueza de experiencias de Bayer, el film es una fuerte apuesta contra la costumbre argentina del homenaje póstumo. Quizás la mayor contradicción y el punto más discutible de Los Cuentos del Timonel sea la decisión de su realizador de reflejar la historia de un escritor vivo y detener el relato hace 25 años. Algo que tal vez se explique en la pertenencia de Montes-Bradley a una generación que transitó, con aciertos y errores, una etapa oscura de nuestra historia, con la que el director parece haber decidido tomar una prudente distancia.

Walter Tiepelmann
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Estreno: 8-11-2001