Gabbeh

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Gabbeh es la historia de amor entre una joven perteneciente a una tribu nómade y un jinete que la pretende y la sigue a lo largo del camino, montado en un corcel blanco. El amor que los une es tan fuerte que ni la distancia, ni el tiempo o la oposición de la familia de ella pueden romper ese lazo.

Gabbeh (Irán, 1996)

Escrita y dirigida por: Mohsen Makhmalbaf
Protagonizada por: Shaghayegh Djodat, Hossein Moharami, Roghieh Moharami. Duración: 75 minutos

Categoría Leedor: MYC (Magia y Color)

Del director iraní Mohsen Makhmalbaf (El silencio, 1998) se estrena el próximo jueves 16, en Buenos Aires, su 13vo. largometraje.

La tribu nómade de Gashghai, a la que el film hace referencia, es originaria del sudeste iraní, su especialidad es el tejido de tapetes persas en los que narran episodios de sus vidas a través de figuras e imágenes bordadas plenas de color: si atraviesan el desierto, primará el color amarillo; si alguien muere, se utilizará el negro; si un niño nace, aparece en el tapiz y en una
historia de amor, priman los colores más brillantes. Toda una cosmología se refleja en este complejo sistema de signos tejidos en un primitivo telar, formando el imaginario visual de estos pueblos.

Aquello que narra el tapete azul, que la vieja lava al comenzar el film, es la historia de un jinete que rapta a su amada. El gabbeh tejido con hilos de lana se transforma, se personifica en la joven protagonista (también llamada Gabbeh) cuyo vestido, no por casualidad, es de ese mismo tono azul cielo. Gabbeh vive en el tapiz como un personaje mítico, a veces aparece como una joven, a veces parece fundirse con el personaje de la vieja (que viste su misma ropa), aparece y desaparece entre una toma y otra, como por arte de magia.

Cuando su tío da lecciones en la escuela de la tribu, extiende su mano a los campos floridos y mágicamente retorna con un ramillete de flores amarillas y rojas, extiende su mano al cielo y ésta se vuelve azul; tal parece que la vida misma está representada en estos brillantes colores mientras que la muerte se teje en negro, al igual que las oscuras aves que surcan el cielo como presagio de algo fatídico que está por acontecer.

“Cuando lleva un gabbeh a su casa, es como si hubiera llevado la naturaleza misma. ¡Ella está a vuestros pies! Hoy en día encuentro una semejanza entre un gabbeh y un buen film iraní en general. Quiero decir que son los dos simples, tiernos, próximos a la naturaleza o de la realidad cotidiana. Es posiblemente por ello, que los espectadores occidentales aprecian ciertos films iraníes.” (M. Makhmalbaf en una entrevista propuesta por Mamad Haghighat)

Al elegir a Gabbeh como protagonista y narradora de su propia historia, Makhmalbaf se identifica con ella, la comprende en su papel de mujer joven, enamorada e impedida por su familia de realizar su felicidad. El director se opone, en cierta forma, al autoritarismo patriarcal característico de la tradición islámica. El llamado del corazón en los jóvenes es más fuerte que cualquier impedimento posible.

Adriana Schmorak

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