Humo Sagrado

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P.J.Walters es un “desprogramador” norteamericano contratado por una familia australiana (los Barron) para revertir el lavado de cerebro del que ha sido víctima su hija Ruth a manos de un gurú en la India. O, al menos, eso suponen.
Imperdible

P.J.Walters es un “desprogramador” norteamericano contratado por una familia australiana (los Barron) para revertir el lavado de cerebro del que ha sido víctima su hija Ruth a manos de un gurú en la India. O, al menos, eso suponen. El tratamiento dura 3 dias en los cuales desprogramador y cliente viven aislados del resto del mundo, inmersos en un doloroso proceso que busca quebrar el sistemas de creencias del individuo para “traerlo de vuelta” al mundo real. La cosa no se presenta fácil. Ruth está firmemente convencida de sus creencias en Baba y no está dispuesta a renunciar a ellas. Para colmo, ha descubierto que el pretexto con que la han traido de vuelta desde la India era una mentira: su padre no agoniza ni mucho menos. Ruth estalla contra la hipocresía que la rodea. El proceso comienza de acuerdo con lo planeado: primer dia aislarla, segundo dia quebrar su sistema de creencias, tercer dia recuperarla. Al finalizar el segundo dia, Ruth experimenta un cambio radical que invierte el balance de poderes en la relación con P.J. Logra pasar del terreno de la religión dominado por P.J. al terreno de la atracción sexual que ella puede dominar. Entonces, el manipulador será manipulado…

A través de la dupla paisaje-camara la directora logra involucrar al espectador en los estados de animo por los que atraviesan lo personajes. En Nueva Delhi, la camara es subjetiva, sumergida en el amasijo de gente de un colectivo o de una callecita; el calor del ambiente se refleja en los rostros sofocados, en los vapores de las comidas de los vendedores ambulantes, en la ligereza de las ropas. En medio de este ambiente tan particular Ruth conoce al gurú que la toca en la frente, encima del entrecejo. En ese momento, se abre el ojo pineal de Ruth, su rostro se ilumina, irradia luz, al tiempo que una corona de ojos la rodea y gira a su alrededor. El llanto se escurre por sus mejillas mientras ella está cada vez más radiante, transfigurada y en el climax de la transformación pierde el conocimiento.

Cuando ambos llegan a una choza en el medio del desierto australiano la cámara es aerea y panomámica. La figura del desierto subraya la desesperación de los personajes, no solo por el aislamiento y la soledad evidentes sino también por la terrible complejidad que se esconde bajo su aparente simpleza. Borges planteaba que un desierto es un laberinto mucho mas aterrador, en su inmesidad y su ausencia de puntos de referencia que aquel laberinto construido de paredes que si bien encierran, tambien contienen. En medio de esta “nada” (metáfora de aquel vacío que P.J. se propone crear en la mente de Ruth) ambos personajes se miden, estudian y lanzan sus primeras estocadas. Como una premonición, P.J. observa la belleza del rostro de Ruth a través de la llama de un fósforo. La camara subjetiva se mueve lentamente de derecha a izquierda y la llama eclipsa parcial-total-parcialmente el rostro absorto de Ruth. La lucha entre ambos personajes es titánica y P.J. va ganando terreno, desestructurando de a poco el sistema de creencias de Ruth. Sin embargo, cuando ella logra dejar de lado la religión y lleva el problema al terreno de la sexualidad, su belleza y juventud se imponen por sobre la madurez y las frustraciones de P.J. Ella lo manipula y lo tortura de la misma forma en que fue manipulada y torturada mentalmente, apuntando sus dardos directamente a los puntos débiles de él. P.J. la llamará su “angel vengador”.

No se trata de un film fácil de ver; en realidad es un film demasiado incómodo, por la temática y por la forma en que está tratada. Solo la presencia de esa familia grotesca y dionisiaca relaja, con sus toques de humor absurdo la terrible tensión del proceso entre Ruth y PJ. Despues de todo, la vida tampoco es comoda todo el tiempo; más bien en ella se mezclan comedia y tragedia constantemente, como en Humo Sagrado. Sería un pecado perdérsela.

Socorro Villa