La Ciencia ficción

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Introducción
Entre los llamados géneros y subgéneros cinematográficos, la ficción especulativa es uno de los menos entendidos y estudiados, pese a la abundancia e películas gestadas a lo largo de estos 100 años de cine. Ilustre tradición desde Georges Meliès (1861-1938) indiscutible pionero del cine de anticipación con su Viaje a la luna (1902) hasta George Lucas con su Star wars, Episodio 1 la amenaza fantasma (1999).

La Ciencia ficción, un género sin fronteras

Introducción
Entre los llamados géneros y subgéneros cinematográficos, la ficción especulativa es uno de los menos entendidos y estudiados, pese a la abundancia e películas gestadas a lo largo de estos 100 años de cine. Ilustre tradición desde Georges Meliès (1861-1938) indiscutible pionero del cine de anticipación con su Viaje a la luna (1902) hasta George Lucas con su Star wars, Episodio 1 la amenaza fantasma (1999).
Cuando habitualmente oímos hablar de ciencia ficción siempre sale a relucir una delimitación conceptual cargada de elementos característicos y funciones. Delimitación que, según los casos, es utilizada de modo extensivo o restrictivo, atribuyéndole un carácter infradotado de “recipiente heterodoxo” o de “sucursal de fantástico”(1) . Consecuencia de esta evidente marginación -desprecio en muchas ocasiones- es la falta de estudios sobre la materia y el despliegue de ignorancia de la que hacen gala el 99% de los críticos sobre la misma, y que a los amantes del género exaspera.-y que en definitiva debería exasperar a los amantes del cine en general ya que todo el “cine es arte” y merece el mismo trato y análisis más allá de las preferencias personales o juicios preestablecido. Puede que haya films buenos y malos pero en definitiva todo es cine y el mismo es un hecho artístico.

Hacia una definición
El cine de Sci-fi (2) , desde sus inicios hace un siglo hasta hoy, ha brindado a la pantalla ejemplos de fantasía en “cuya cualidad predictiva, más o menos enmascarada reside ese encanto tecnológico que, más allá de los efectos especiales, hace soñar a los espectadores con un improbable mañana de paisajes y personajes aún más improbables o en un presente con alguno de sus parámetros alterados por unos elementos fuera de tiempo o lugar” (3). Pero tomemos en cuenta que la sci-fi es el reflejo sin tapujos de las filias y fobias del siglo XX y en tal caso no es para desdeñar tampoco una “lectura en clave antropológica de nuestra sociedad occidental” (4). Es un estilo creativo que toma de la ciencia todo lo que ésta posee de ensueño y paradoja. Por cada propuesta de la ciencia oficial, por aventurada que ésta fuese, ha recibido por parte de la ficción científica una respuesta aún más arriesgada, un “género” que como ningún otro, sintetiza las ilusiones y miedos de nuestra época. Dentro del intento de llevar la sci-fi hacia una definición los diversos estudiosos del tema se han pronunciado por tres posturas diferenciadas: definición afirmativa, definición negativa (excluyente) e indefinición. La sci-fi es tal y tal es propia de los autores partidarios de la delimitación conceptual que correlacionan elementos característicos y funciones. Esta delimitación es según los casos, utilizada de un modo extensivo o restrictivo.
La definición negativa como imagen invertida de la positiva es instrumentalizada habitualmente con un carácter complementario de la misma, destinada a delimitar aún más las fronteras planteadas por la positiva (5). En cuanto a la tercera postura, la indefinición es producida debido a diversas circunstancias. Para ciertos autores como José Luis Garci de postura indefinitoria “lo apasionante de la ciencia ficción es que todavía no se ha podido definir” y “en cierta manera definir es empequeñecer” (6). En su Diccionario de cine Eduardo A. Russo sostiene que la definición del “género” por la temática tambalea y que el cine de sci-fi puede ser distinguido en cuanto a su intencionalidad o a sus efectos sobre el espectador, cita a Bruce Kawin “Ir a ver una de ciencia ficción con la esperanza de extender mi imaginación para incluir nuevas posibilidades de ver algo interesante sobre lo que probablemente nunca había pensado”.
En definitiva parece tarea dificultosa intentar aproximar la sci-fi a una definición, pero sí podemos afirmar que es un género que posee un amplio conjunto de ejes temáticos y primordiales tales como el tema del doble y el del mal, la monstruosidad (gigantismo-bestialismo), el antropomorfismo, las alteraciones del cuerpo humano, la supervivencia y el viaje, así también como un rosario de soportes narrativos o arquetipos: El hombre de ciencia, el sabio loco, el aprendiz de brujo, el sabio patriota y mártir, el malo, el héroe, la mujer. A lo dicho se le suma un tercer componente que es la mitología propia del género: el doctor Jekyll y Mr Hyde, Frankestein, el Hombre invisible, el robot y el androide, las computadoras y los alienígenas.

Tres películas
Sobre la base del análisis de tres películas intentaré demostrar que los límites del género sci-fi se desdibujan hacia otros géneros adquiriendo a lo largo de su vasta filmografía patente de cine grande, y no me refiero solamente a los films consagrados, como 2001 de Kubrik (1968) o Solaris de Tarkovski (1972) (que no son los únicos soberbios del género) sino a todos los otros que pasan desapercibidos o son ignorados, o simplemente, catalogados como “muy buenos films pero de ciencia ficción”. Dos de las tres películas seleccionadas pertenecen a la década del ´80, la otra es de 1997.
En los ´80 se abatieron definitivamente las barreras existentes entre la realidad y el mundo cinematográfico debido a un hecho insólito acaecido en los EE.UU., el país de la industria cinematográfica más poderosa y productiva, ese hecho fue la asunción de Ronald Reagan como presidente de esa nación, los electores habían votado a la persona adecuada para interpretar el papel de un presidente cinematográfico “Casi todos deseamos que nuestra vida real se parezca un poco más a la que nos presentan en las películas y convirtiendo a Reagan en presidente de los EE.UU. se dio impulso colectivo a la realidad para que avanzara en esa dirección” (7). Esto se vio también reflejado en la filmografía del género, y a partir de allí, como no había ocurrido en períodos anteriores, se empezaron a entremezclar las temáticas y los arquetipos.

El cazador de replicantes
“Los Ángeles, noviembre del año 2019. La Tyrell Corporation tiene la patente de unos seres artificiales, virtualmente idénticos al ser humano, llamados replicantes. Aunque su vida está limitada a cuatro años, los replicantes Nexus – 6 son superiores en fortaleza y agilidad al hombre, por lo que son empleados como esclavos y combatientes en las colonias extraterrestres. Los Nexus -6 tienen prohibido el acceso a la tierra; las unidades encargadas de eliminarlos, en caso de huída, se llaman Blade Runner. Un grupo de replicantes asalta una lanzadera espacial y consigue llegar a Los Ángeles. Deckar, un blade runner retirado, será el encargado de acabar con ellos” (8).
El argumento pertenece a una de las obras fundamentales de la sci-fi moderna: Blade Runner (1982). El libro que la inspiró: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K.Dick, cabe aclarar que Total recall de Paul Verhoeven (1990) conocida acá como El vengador del futuro está también basada en una novela de este autor y que, a pesar de que ambas películas son parte de la filmografía esencial del género, los guiones no llegan a transmitir la increíble ironía y el humor ácido presentes en las tramas de las novelas de Dick. En el universo de Blade Runner todo es más sombrío y opresivo. De todos modos, la narración de ambos films es increíblemente dinámica logrando que el espectador se pegue a la butaca.

El guión llega finalmente a manos del director Ridley Scott tras haber estado sujeto a continuos cambios por sucesivos autores. El film está dotado de una inspiración poética infrecuente en el género ya que plantea una profunda reflexión sobre la condición humana. Mientras que los replicantes son
más humanos que los humanos, según su creador desarrollan un periplo casi iniciático en busca de sus raíces, los verdaderos hombres se desenvuelven en un mundo que se asemeja a una sombría colmena multinacional iluminada por inquietantes “spinners” en eterno vuelo sobre las pantallas publicitarias de neón (elemento tal vez representativo de la conducta colectiva consumista en beneficio propio y egoísta de los ´80).
En el largometraje de Ridley Scott participan elementos de géneros diversos; el personaje protagonista remite al mejor cine negro (film noir) inspirado en Chandler, uno de los fundadores de la célebre serie de novelas policiales de línea dura hard boiled (série noire). En el universo casi pesadillesco del cine negro “donde la corrupción urbana está difundida a tal grado que sólo la decidida intervención de un individuo deliberadamente marginal al sistema (un detective o un ciudadano común más allá de lo que puede tolerar o hasta un policía sin su chapa y arma reglamentaria, un Rick Deckard). puede sacar a la luz algo de la escoria” (9). Un prototipo del arquetipo del héroe y policía responsable dispuesto a recuperar su autoestima y poder seguir viviendo en una sociedad vil y corrupta es este Rick Deckar, un Blade Runner, cuya naturaleza pesimista se evidencia en el auténtico final rodado por el director.
En El vengador del futuro, Arnold Schwarzenegger se dedica increíblemente a la filosofía, preguntándose aquello de “¿quién soy?”, “¿Adónde voy?”, ¿de dónde vengo?” y se consuela encontrando la respuesta, pero en un entorno opresivo y desesperanzado.
Las mujeres del cine negro (Rita Hayworth, Gene Tierney, Jane Greer o Lauren Bacall por ej.) son “entidades memorables” (10). Como Jane Greer que en Retorno al pasado (Tourneur, 1948) lleva a Robert Mitchum a la perdición, Rachael Rosen (Sean Young) la muy humana, hermosa e inocente replicante hace sucumbir a Deckar (Harrison Ford) en la tentación y al enamorarse de ella arriesga su misión.

Profundo es el mensaje en la temática de la supervivencia, agresiones que perturban el status adquirido del hombre, el enfrentamiento con la máquina, que intenta usurpar el rol de su creador. “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais, He visto atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia, el replicante Ray Betty (Rutger Hauer) o la máquina que se ha humanizado completamente. Retomando el tema de los géneros dentro del género y para concluir, si la inspiración chandleriana del personaje protagonista remite al mejor cine negro, los desoladores planos de la ciudad de Los Ángeles crean, una atmósfera que evoca aquella que Lang soñara en su Metrópolis (1929) pero sin los anuncios publicitarios de Neón.

El regreso al futuro de las ballenas
Star Trek IV, misión: salvar la tierra (Star Trek IV, The voyage home)
En los cielos del siglo XXIII aparece una sonda que, al llegar a la tierra, intenta comunicarse con una frecuencia similar al canto de los cetáceos, pero no hay respuesta ya que los rorcuales fueron extinguidos por el hombre hace 200 años. Ante los incesantes intentos de la sonda por comunicarse con ellos esto provoca un caos climático al comenzar a evaporarse los mares y océanos. Esto provoca un desastre ecológico al ocultar las nubes el sol permanentemente. Asimismo todo el sistema energético de la tierra se verá comprometido y la vida a escala planetaria será aniquilada.
Kirk (William Shatner) y su grupo, que ya no cuentan con el apoyo de la alianza
política interplanetaria, se acercan a la tierra en una nave enemiga. Spock el señor de la lógica (Leonard Nimoy) inventa una solución factible, aunque desesperada: volver atrás en el tiempo, traer de vuelta algunos rorcuales y depositarlos en el mar del futuro, para que la sonda pueda contactar con ellos y, satisfecho, deje de emitir señales. Con la ayuda de una doctora terrestre, el capitán Kirk y los suyos lograrán su objetivo y salvarán al planeta de la destrucción, redimiéndose ellos mismos frente a las autoridades.
El argumento pertenece a una de las mejores ediciones de la saga Trek “No es preciso ser trekker para que a uno le guste Star Trek IV, que combina lo mejor de la sci-fi con un producto de evasión inteligente (y ambas cosas los realiza maravillosamente) y cuyo resultado final complace también a aquellos que son de la opinión de que las buenas películas sólo son las que llevan un mensaje.
La epopeya ecológica de la película está narrada con mesura e ingenio, logrando lo más difícil: centrar la emoción del espectador en los personajes y no en los efectos especiales que, por cierto, son soberbios. El hecho de que se centre en el tema del medio ambiente le ayuda a comunicar el concepto deseado. Hay momentos de comedia memorables, muy de agradecer a la vista de los estragos que el tiempo ha ocasionado en la casi geriátrica tripulación del Enterprise.
La tripulación se pasea por los EEUU de 1986 como alienígenas, y conoce todos los problemas contemporáneos del país, desde los ruidosos punks hasta los errores en la práctica médica. Procedentes del futuro, intentan ajustarse al modo de vida de los ´80, retratando aspectos de nuestra cotidianeidad, tal y como los verían unos extranjeros, los cineastas realizaron un comentario satírico de los años ´80, a la vez que concientizaban a los espectadores de nuestras “excentricidades” al obligarnos a verlas a través de los ojos de esos visitantes.
Durante toda la película se puede percibir la intención trascendente de los guionistas, al margen de su carácter de entretenimiento y evasión: salvar las ballenas, sólo que, como en toda buena obra de sci-fi en lugar de ir directamente al tema, se elabora toda una trama con sus implicaciones, sátiras y estudiadas observaciones. Se tuvo en claro que el público puede pasar un buen rato, y al mismo tiempo, percibir un elevado mensaje y tomar conciencia de la grandeza de esos animales y de la tristeza que provocaría su extinción. Es a ellos a quien va dirigido el mensaje de la sonda espacial y no a nosotros, evidenciando que no somos los únicos seres inteligentes del planeta.
Star Trek IV es una fábula cauta e inteligente, disfrazada de entretenimiento y evasión, que supo seducir al público y educar, amablemente a los espectadores sobre la necesidad de su concientización ecológica (tema candente a partir de los ´80). En cuanto a entretenimiento equilibra un inteligente sentido del humor y un emocionante suspenso.
El director Leonard Nimoy a su vez el actor que interpreta al vulcano Spock demostró una dirección eficaz y, por momentos, incluso brillante. La excelente banda sonora es de Leonard Rosenman, e incluía alguna cita a otra partitura de su autoría: El señor de los anillos.

La mujer
En cuanto al tratamiento de la mujer como arquetipo o soporte narrativo en los films de sci-fi, este se realiza de una forma artificial, bajo una imposición machista a ultranza. El desprecio de la mujer en el ´genero alcanza sus cotas más destacadas cuando es suprimida de la acción. Pero a partir de fines de los ´70 y principios de la década del ´80 el arquetipo femenino comenzará a destacarse, aunque en ocasiones deba relegar su femineidad a un segundo o tercer plano, y adopte modos nítidamente varoniles. Un ejemplo que condensa las virtudes de esta hibridación es la Ripley (Sigourney Weaver) de la saga Alien, lo mismo la Sarah Connor (Linda Hamilton) de Terminator.
En el universo Trek las mujeres van evolucionando hacia una igualdad casi absoluta con el varón y eso se percibe en el conjunto de las cuatro series y nueve films realizados hasta la fecha. En nuestro caso la mujer es Gillian (Catherine Hicks) una oceonógrafa especialsista en ballenas que no desea abandonar ni a sus ballenas ni a Kirk. El elemento humano y la veracidad de la historia de amor que comienza a nacer entre ellos, hace que la película sea especialmente conmovedora. Cabe aclarar que si bien la protagonista elige viajar con el hombre deseado a un período de tiempo determinado, decide romper con el final tradicional “chico bueno y valiente se queda con chica bella y tonta”, para dejar en suspenso la relación e integrarse a su nueva vida en el siglo XXIII.

Me confieso Trekker
?o fan del mundo de “Star trek” pero no “simpática incondicional y algo obtusa” como dice Russo en su diccionario. Más allá de los lógicos altibajos que puedan ocasionarse a lo largo de 500 horas filmadas entre serie y largometrajes, el aporte de esta saga al cine es notable. Se puede percibir a lo largo de ella el reflejo de los cambios de nuestra socieadad desde los ´60 hasta el fin de los ´90, más allá que las historias transcurran en los siglos 23 y 24 o en la manera de filmarla. Se han vuelto films cada vez más artísticos y cuidados, con una dirección muy prolija y con narraciones meta-argumentales que exigen de la atención constante del espectador sin necesidad de recurrir a los efectos especiales para atraparlo.
El comienzo de la séptima película (confieso mi favorita) Star trek generations (próxima generación), 1994 de David Carson es inolvidable. Sobre un fondo de espacio profundo tachonado de estrellas, suave pero inquietante mísica y coro in crescendo, los títulos aparecen y desaparecen discretamente a un lado de la pantalla, una botella aparece flotando (como la que arrojaría un náufrago esperanzado) y gira en el espacio. Y el elemento diegético “comienza a funcionar como una máquina narrativa, contando una historia, construyendo el espacio imaginario en el que ese relato pueda desarrollarse” (11). Por momentos se nos acerca y descubre su identidad “Champagne Dom Perignon 2265”, nos ubica en el tiempo contemporáneo o tal vez hace tiempo que vaga por el espacio (nos preguntamos) hasta que al final cuando la música llega a su clímax y aparece el último de los títulos, la frágil criatura estalla contra una superficie blanca y se nos descubre el misterio, un simple bautismo, el de la flamante nave Enterprise que dará comienzo al viaje imaginario y por el que estamos dispuestos a entregarnos en los siguentes 117 minutos.
Esta película no tuvo mucha aceptación entre los fans por razones específicas al tratamiento de algunos de los personajes y en parte por la historia. Los críticos no especializados en el género no la entendieron. De todos modos la calificaron como buena,. En cambio la octava película Star trek firs contact (Jonathan Frakes, 1996) recibio muy buena crítica y es una de las favoritas de los fans.
Mantiene según la revista SFX la pauta de las mejores películas con número par, compensando un diálogo irónico, ingenioso con un argumento decididamente sombrío. Rompiendo con los arquetipos característicos de la Sci-fi tradicional o clásica, los personajes protagónicos ya no se presentan como indiscutibles héroes de acción. En un momento sobertio el capitán, menos heroico que nunca, desencadena su rabia, parece un hombre poseído y ansioso por sacrificar docenas de tripulantes para lograr vengarse ¿y los villanos?, la introducción de una “figura maternal” (La reina Borg) mina la invunerabilidad que hacía de los borgs unos enemigos tan temibles. Data, el androide, en su búsqueda de humanidad sucumbe a la tentación de la carne y el “prócer” de la historia no se nos presenta tan inmaculado. Complejo entramado de aventuras, personajes ambivalentes, planteos filosóficos sorprenden al espectador. De estilo clásico centrado en la narrativa y no en constantes estímulos sensoriales. A lo largo del eje de la narración el uso de la cámara subjetiva sin abusos y en dosis justas de fracciones de segundo utilizando el gran angular produce efectos inquietantes en cuanto a la inclusión del espectador en la ficción y aún más porque el punto de vista pertenece a los ojos de los enemigos borgs.
Por otro lado, este film, el primero de la saga en que un espectador desprevenido puede comprender la historia como un nudo temático independiente, por no presentar una estrecha relación con los films anteriores. Star Trek, first contact es un thriller de acción sobre viajes en el tiempo, capaz de atraer a un público normal y no sólo a los fans. Cabe aclarar que la película se estrenó bajo la presión de los fans que recolectaron casi 3000 firmas ante el desinterés de su distribuidora y estuvo en cartel en sólo dos cines y permaneció en una de ellas por más de un mes. Esto lleva a la reflexión de que no importa la cantidad de espectadores (5000, 10.000 o 50.000) que pueda convocar un film; si existen el interés, las condiciones y los circuitos para que el evento se desarrolle no hay razón para apartar al público de una buena obra artística y un excelente entretenimiento. Los cuatro clubes de fans recibieron el apoyo de dos instituciones estrechamente ligadas con el cine, la Filmoteca Buenos Aires y el grupo Nan-Pai (primera agencia argentina de guionistas independientes).

El crucero del horror
Event horizon (La nave de la muerte)
El título del film corresponde al nombre de una nave espacial que tras haber desaparecido cerca de la órbita de Neptuno se materializa en el mismo lugar pero siete años después. Otra es enviada para rescatar a los posibles sobrevientes, la tripulación de la nave Lewis X

Clark (llamada así por los líderes de la expedición de 1805 que cruzó norteamérica) pero la orden de ir hasta los confines de nuestro sistema solar no es bien vista. Integra también el plantel el científico que diseñó la nave, William Weir (am Neill), este personaje tiene una fuerte historia personal que condicionará parte de su actitud frente a los fenómenos que se desarrollen. Cuando llegan al Event horizon, descubren que algo terrible sucedió en el viaje a los confines del espacio. El guionista Phili Eisner quería hacer una casa embrujada en el espacio, cuando se lo comunicó al productor Lawrence Gordon la idea le pareció excelente. Según el director, Paul Anderson, se trata de una vuelta al género fantástico cuando trataba grandes ideas, el concepto del bien y del mal: Cuando el destino nos alcance (Sargent Green) o Fuga en el siglo XXIII (Logan´s run) las dos de 1973, tenían un gran concepto central, no como la sci-fi de los ´80 donde se privilegiaría la acción puesta al servicio del personaje principal. Aunque parece ser exclusivamente de sci-fi, Event Horizon en el fondo es una clásica de terror parecida a El resplandor (The shining, 1980) o La casa embrujada (The haunting, 1963).
Un desafío para Anderson era diferenciarse de Alien con la que todos iban a compararla. Es más Event horizon fue llamada la “Hellraiser en el espacio”. Para el director de fotografía Adrian Biddle, el concepto estético de la película es “tecno-medieval” a diferencia el famoso biomecánico que H.R.Giger usó en Alien. Esta estética favorece a que el film se acerque al género de horror, más específicamente al terror gótico.
La nave fue diseñada a semejanza de la catedral de Notre Dame de París. Parece un enorme crucifijo flotando en el espacio. Cuando las luces se apagan el interior de la nave se vuelve tétrico y opresivo desapareciendo todo vestigio de tecnología. Ayuda a crear esta atmósfera angustiante, colores poco utilizados en la películas del género como lo son el sepia o el verde, este último produce un efecto de rechazo inmediato cuando se lo combina con poca luz.

Las imágenes de la muerte son muy crudas. Los peores miedos y pesadillas de la triupualción vuelven a torturarlos y su peor “pecado” se vuelve el castigo para toda la eternidad. Los efectos sangrientos (sólo fracciones de segundo) se relacionan con el gore (subgénero del “horror film” caracterizado por
la exhibición de mutilaciones, vísceras y demás repelencias, tabú en los ´60), al borde del porno y que hoy participan en momentos escogidos de los más variados thrillers sin escándalo” (12). Las fuentes de inspiración para estas escenas fueron las de Pecados capitales (Seven, 1995).
El film rompe con el final tradicional que exige resolución y deja abierta la posibilidad para varias interpretaciones, más bien pesadillescas pero no para secuelas.

Fin
De todos los géneros cinematográficos, la sci-fi es uno de los que cuenta con un público más fiel. Varios de los títulos más taquilleros de la historia del celuloide entran en su universo y siguen vivos en los corazones y en la memoria de los cinéfilos. Para muchos autores y críticos la “esclerosis” en el género es absoluta salvo en el efectos especiales.
Sobran los ejemplos de vacuas superproducciones que contentan al especador común pero no al de sci-fi, exigente de un nivel de verosimilitud con lo que ve y los elementos meta-narrativos paralelos a la anécdota que el guionista propone. El moderno aficionado domina los códigos del género a placer y admite de mala gana ingenuas disgresiones que eran manera común en la fantaciencia de décadas pasadas, y agradece las buenas interpretaciones y argumentos.
Acusado también de cierto mercantilismo que agota el recurso de la saga, eslabones de una cadena de autocomplacencia sin nuevos horizontes para redefinir las fronteras del género. Ahora, ¿el resto de la producción cinematográfica no adolece de fallas crónicas y eternas repeticiones?.
A esta altura ya fue visto todo. Es la forma de narrar esas viejas historias lo que hace del cine algo para siempre.
La sci-fi está en constante evolución, más allá de los obstáculos presentes en su camino es un campo fértil de experimentación que se desdibuja hacia otros géneros y que los integra para expandirse y lograr una nueva narrativa.
Cine negro, fantasía, romance, comedia, fábula, thriller, horror gótico, gore, suspenso se presentan como parte de la sci-fi actual. Se rompen arquetipos, moldes preestablecidos, se hace objeto de culto y se da el lujo de ser subversiva en épocas de dictaduras acusa y denuncia pero los censores no se dan por aludidos ya que son engañados por el envoltorio y el maquillaje “pasa desapercibida bajo el peso de las naves espaciales y personajes fuera de la realidad cotidiana”, pero si hasta la carga erótica, bastante fuerte que algunas películas del género poseen no impide su clasificación de aptas para público también menudo. Afortunadamente esa ceguera ha permitido que el género siga adelante y sea cita de tendencias no limitadas a un continuo retorno al origen, con un envoltorio tecnificado.
Cada década, el género encuentra su cénit, en algunos films que abren nuevos márgenes de imaginación a sus seguidores. Integran su filas directores de culto y directores del llamado “cine de autor”: Stanley Kubrick, Francois Truffaut, Fritz Lang, Woody Allen, James Whale, Robert Wise, Inoshiro Honda, Don Siegel, Jack Arnold, Tim Burton, George Pal, Jean Luc Godard, Steven Spielberg, Ridley Scott, James Cameron, George Lucas.
Bajo una aparente capa de “superficialidad y evasión” se tratan temas trascendentes, universales, eternos que de este modo son comprendidos por todos y no sólo por algunos eruditos, cumplen a su vez con una premisa del 7mo.arte: “entretener”, captando la atención del espectador, en una interacción de ensoñación y pensamiento.
La sci-fi ocupa un lugar importante en la cultura contemporánea y a pesar de algunas gotas de desconfianza el futuro de este género sin fronteras merece mejor fortuna.

Fabiana V. Ocana

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1. Basse Joan y Ramón Freixas
El cine de ciencia ficción, una aproximación. Conseguí este Libro a través de Leedor.com
Paidós Estudio. 1ra.edicion 1993 Barcelona.
2.Abreviatura de Science fiction, término anglosajón para la ciencia ficción con soporte audiovisual.
3.Guzmán El cine de ciencia-ficción Ed.Royal Books. Colección Cien años de cine. 1994. España
4. Basse, Freixas, op cit
5. Basse.Freixas (op cit)
6. Basse.Freixas (op cit)
7. Brode, Douglas, Las películas de los 80 Ed.Odín, 1993, pag. 10
8. Guzmán, (op cit, pa. 183)
9. Russo, Eduardo
Diccionario de cine.
Conseguí este Libro a través de Leedor.com
Ed.Paidós 1998 pág.180.
10. Russo, E. Op cit (pag.180)
11. Russo, E,. (op.cit,pag 78)
12. Russo, op.cit, pag.132