La celda

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En El silencio de los inocentes, el personaje interpretado por Jodie Foster debía de alguna manera “entrar” en la psiquis del asesino Aníbal Lecter. En La celda, la técnica es menos sutil y la psicóloga Catherine Deane (Jennifer López que había acertado con Sin retorno y Un romance peligroso) debe literalmente ingresar en la mente del depravado de turno, Carl Stargher (Vicent D’Onofrio).
Asesino MTV

En El silencio de los inocentes, el personaje interpretado por Jodie Foster debía de alguna manera “entrar” en la psiquis del asesino Aníbal Lecter. En La celda, la técnica es menos sutil y la psicóloga Catherine Deane (Jennifer López que había acertado con Sin retorno y Un romance peligroso) debe literalmente ingresar en la mente del depravado de turno, Carl Stargher (Vicent D’Onofrio). Catherine venía experimentando con un niño en estado de coma una nueva técnica que le permitía entrar en los sueños de los pacientes (paseando por paisajes oníricos sacados del Principito) cuando, ¡oh casualidad! el asesino serial del que hablaba entra también en coma por un súbito ataque cerebral. El problema es que Carl dejó a su última víctima atrapada en una especie de cámara de torturas que acabará con ella en algo así como cuarenta y ocho horas y nadie sabe bien donde está escondida. Peter Novak ( Vince Vaughn de la nueva versión de Psicosis ) un agente del FBI obsesionado (que por supuesto cuenta en su legajo con un caso similar perdido por su culpa para atormentarlo) busca entonces la ayuda de Catherine para ingresar en la turbada mente del asesino.
Mientras la trama se desarrolla con los personajes bien despiertos no ocurre nada que no haya ocurrido en otra de asesinos seriales, o sea: los agentes del F.B.I. allanan la casa del sádico y encuentran muñequitas con los ojos pintados, recortes de diarios sobres mujeres desaparecidas o trenzas y cosas por el estilo; ponen todo cuidadosamente en bolsitas de nailon y toman mucho, pero mucho café. La
acción llega cuando ingresan al terreno de los sueños y allí como en Matrix o en cualquiera de las de Freddy Krueger todos se convierten en expertos en patadas voladoras y piquetes de ojos, pero a no excederse por que tiene sus consecuencias en el mundo real. En esas escenas es en donde se aporta algo interesante a la película (desde el terreno visual, por que de guión ni hablar). El debutante director Tarsem Singh que viene del terreno de la publicidad y los videos clips (recordar Losing my religion de R.E.M como para darse una idea) en combinación con la vestuarista Eiko Ishioka (premiada con el Oscar por Bram Stoker’s Dracula) logran imágenes fastuosas y surrealistas, mezclando gotas gigantes de sangre que caen en cámara lenta, caballos que se cortan en una docena de partes, con capas kilométricas a lo Spawn o vestimentas de samurais, para recrear alguna de las cinco personalidades del esquizofrenico asesino o la única y angelical faceta de Catherine.

Lo extraño de La celda es que no se puede recomendar a público alguno: Si a usted le gustan la de asesinos seriales, los trucos oníricos le van a caer mal; si le gustan las de ciencia-ficción, tampoco es eso y si lo que le cae bien es Jennifer López, este avisado que muestra mucho más en su último video clip.

Por Juan José Dimilta