Los Otros II

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Todos los elementos de un cuento gótico, sirven a esta película con Nicole Kidman que afirma la carrera del chileno-español Alejandro Amenábar.Los otros: otra vuelta de tuerca.

Por Raúl Manrupe.

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Neblina. Portón enrejado. Un estanque. El parque, cubierto de hojas secas. Un caserón al fondo. Adentro, cuartos y más cuartos. Puertas cerradas con llave. Prohibición de usar luz eléctrica. Telas que ocultan muebles o quizás algo terrible. Cortinas siempre corridas. Imaginería religiosa. Cuadros amenazantes. Oscuridad. Una madre aterrada y obsesionada. Dos hijos acostumbrados a la anormalidad. Los otros tiene todos los elementos de un cuento gótico. Albums de fotografías siniestras, misterios ocultos debajo de la alfombra. Criados aun más misteriosos. Alejandro Amenábar sacó provecho de su estrella femenina y la pone en escena durante la mayor parte del metraje. La alta y hermosa actriz se esfuerza y logra transmitir su pavor algo frío. Los niños y los viejos nos convencen de su realidad. El director sabe agregarle algo de su sangre a esta historia de fantasmas que como mejor virtud tiene el clima que más allá de golpes de escena o efectismos, consigue atrapar, al punto de hacernos pasar desapercibido un desarrollo algo lento, como los años o la espera presentes en el relato. Un fotograma de su espléndida fotografía nos podría hacer pensar en “Otra vuelta de tuerca” de Henry James. Pero la visión completa de su metraje no puede sino hacernos meditar en que Los otros es efectivamente otra vuelta de tuerca más a las historias que puso de moda la mil veces citada Sexto Sentido. Algo así como si aquella película hubiese inaugurado un nuevo subgénero, que podríamos rotular como “no creas nada de lo que estás viendo” sumándole un “no cuenten el final”. Por lo demás, Los otros, es una sólida historia bien actuada y bien fotografiada que devuelve el precio de la entrada con dos horas de suspenso. Qué más.

Nota relacionada: Pestañas bien abiertas, por Sebastián Montagna

Publicado en Leedor el 4-10-2001

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