Buenos Aires Plateada

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Tan llena de limitaciones presupuestarias, como recursos estilísticos, Buenos Aires Plateada termina siendo un buen ejemplo de cine alternativo.Nacional y buena

Por Sebastián Montagna

“El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no existe. El simulacro es verdadero” Frase buena, compleja, pero no inentendible. Ese sería el resumen perfecto de la historia narrada en esta Buenos Aires Plateada, tan llena de limitaciones presupuestarias, como recursos estilísticos, que la hacen un buen ejemplo de cine alternativo.

Luego de una esquiva negativa, por parte de sus influyentes amigos de toda la vida, en poner al aire el piloto de un programa televisivo, Sushi Man (Luis Luque), con la complicidad de su mujer (Mausi Martinez), proponen una puesta en escena con final abierto e inesperado.

En esta oportunidad, el director Luis Barone demuestra, en su segundo filme, que para hacer buen cine no es necesario un extenso y abultado presupuesto. Una buena historia y un concepto acertado de cómo hacerlo, son suficientes para mantener entretenida a la audiencia.

Las actuaciones de Luis Luque y Luis Ziembrowski (Fernando – el Director), son exquisitas al paladar de todo aquel que concurre a la sala cinematográfica con ganas de degustar un suculento plato de refranes, frases y teorías sobre política y relaciones interpersonales. Sin descalificar al resto del reparto, que tiene una incidencia determinante en la trama y llevan con elegancia sus personajes, “los Luises”, se destacan por encima de sus compañeros, no por mucho pero si por lo suficiente.

Desde otra perspectiva, los recursos fílmicos que utiliza Barone, comenzando por la producción en blanco y negro, pasando por la constante utilización de la ironía y finalizando por establecer un paralelismo entre la historia principal y la secundaria, creando una película dentro de la película y obteniendo una conjunción de imágenes relacionadas que confundirá, por momentos, al ojo distraído, crea la atmósfera necesaria para que el espectador deba permanecer concentrado 100%.

Es posible, que al presenciar la proyección de la cinta, la audiencia note pequeños defectos de realización, tales como apariciones misteriosas del micrófono de ambiente, movimientos de cámara un tanto tambaleantes o inesperados y sorpresivos fuera de foco, pero todo tiene una justificación. Como se mencionó inicialmente, los recursos con los que han contado para la realización del filme, son acotados – clásico y característico de una producción independiente – , sin embargo, la propuesta es muy interesante y es motivo fundamental para destacar la producción.

Como recomendación, si el leedor, ya tuvo el placer de ver “Nueve Reinas”- otra finísima producción nacional – y tiene ganas de darle otra oportunidad a “lo nuestro”, se dará cuenta que con ganas, es posible darle el gusto al consumidor argentino promedio, compre bueno y barato.