Ernesto Sábato

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Preocupado por los problemas humanos y la metafísica esperanza de la trascendencia del ser, la literatura de Sábato profundiza en la realidad, en el entorno político y social que rodea al hombre, inmerso en la crisis de la civilización occidental.Ernesto Sábato

Hace años atrás si se tenía interés en conocer acerca de la vida, la manera de pensar de Sábato y su escritura, no había más que tratar de conseguir el número de teléfono de su casa particular en Santos Lugares, era la mejor respuesta a cualquier pregunta que se hiciera sobre él. Hoy, tal vez siga funcionando así, aunque cabe recordar que ya es un hombre de noventa años, (nació en 1911, en Rojas, un pueblo de la provincia de Buenos Aires) y tal vez ya no esté tan dispuesto por esta simple cuestión a concederle, a quien tuviera interés, una charla. Esto sólo vale para mostrar su actitud expuesta y franca, acentuando la importancia que tiene el diálogo para el desarrollo de las ideas.

Sin embargo para conocer su pensamiento no hay más que leer sus libros que no son otra cosa que el resultado de su propia conciencia preocupada por los problemas humanos y la metafísica esperanza de la trascendencia del ser. Por lo tanto, profundizarán en la realidad, en el entorno político y social que rodea al hombre, inmerso en la crisis de la civilización occidental, sin dejar de lado la violencia, de la que no es ajena su propio país. De esta situación vital surge su literatura filosófica, ya que a partir de esta angustia el hombre se pregunta reiteradamente quién es y a dónde va, qué intenta ser una salvación individual y una explicación total de la interacción entre la conciencia y el mundo que es peculiar de la existencia.

Los personajes de Sábato están marcados por fuerzas internas, oscuras y opuestas en lucha, que los orientan y los convierten en seres contradictorios y limitados y son estas mismas contradicciones las que los van conduciendo hacia su propio destino; hay en sus relaciones con el mundo una agonía dialéctica que expresa la problemática más urgente del hombre.
Estas características se desarrollan plenamente en su primera novela “El túnel” (1948), en la que las obsesiones en la conciencia del protagonista giran en torno a la persecución de lo inalcanzable, personalizado en una mujer, y manifiestan que son inútiles los esfuerzos y, sobre todo, las esperanzas: el protagonista se declara asesino en medio de su propia locura e incomunicación con el mundo exterior.

“Sobre héroes y tumbas” (1962), su segunda novela, tiene una compleja estructura y está considerada como la obra maestra del autor. Calificada de demoníaca, metafísica y delirante, mantiene e intensifica las notas apuntadas en la anterior, mostrando tremendas visiones apocalípticas y recordando en ocasiones a las danzas de la muerte medievales. El lector se encuentra ante una catástrofe sin salida en la búsqueda inútil de lo absoluto y ante una metáfora, especialmente en su parte III – Informe sobre Ciegos-, de los conflictos humanos del siglo XX, como si se tratara de una pesadilla.
Tanto esta novela como la siguiente, “Abadón, el Exterminador” (1974) y “El ángel de las tinieblas” (1976), se sitúan dentro de la narrativa intelectual y experimental. Ensayista importante, es autor de obras como “Uno y el universo”(1945), “Hombres y engranajes” (1951), “Heterodoxia” (1953) o “El escritor y sus fantasmas” (1963), donde Sábato desarrolla sus ideas escépticas sobre la realidad no exentas de rasgos apocalípticos.

Ernesto Sábato, en virtud de estos rasgos de personalidad y pensamiento integra, en el año 1983, La CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, de la que es elegido presidente. Después de los años de dictadura militar, acontecidos entre 1976 y 1983, en Argentina, en los cuales el terrorismo del Estado secuestró, torturó he hizo desaparecer a miles de personas, se creó esta Comisión que fue instituida para indagar acerca de la suerte corrida por los desaparecidos. El trabajo de investigación realizado fue publicado en un libro que tiene por nombre “Nunca más”.

En 1984 fue reconocido con el premio Cervantes y en 1989 con el Premio Jerusalem.

Publica en 1998 sus memorias: “Antes del fin” y en el año 2000 “La resistencia”

Ernesto Sábato es Doctor en física, ejerció como profesor hasta 1943, en que decide dedicarse a escribir.

Bibliografía: “Diccionario de Literatura Universal” Jesús Bustos Tovar, catedrático de la Universidad Complutense, coordinador. Ediciones Generales Anaya. 1985.

Publicada el 27-9-2001