Cuéntame Tu Historia

0
4

Divertida y deliciosa, como viciada y redimida, State and Main es además de un film sobre la realización de una caótica filmación, una película sobre segundas oportunidades.Mamet Cumple, Seymour Hoffman dignifica

Escrita y Dirigida por David Mamet (de sobrados pergaminos como escritor, caso Los Intocables, como de sobrios laureles ganados, caso Prisionero del Peligro) estamos ante el enorme entusiasmo que genera la elaboración de una cinta. Y debido a que cada uno de los implicados en esta obra tienen un rol similar a cualquier otro homónimo en la filmación de cualquier film de cualquier género, la auto referencia es todo un dechado.

El arranque esta a cargo del gran William H. Macy y su nueva criatura: Walt Price, director que hará hasta lo inimaginable para lograr ver en las salas cinematográficas su épica sobre el siglo XIX. La película en cuestión es la titulada El Viejo Molino con guión de Joe White (Philip Seymour Hoffman en una composición superlativa, a la altura de sus trabajos con P.H. Anderson y su breve pero esencial participación en Casi Famosos de Cameron Crowe), personaje que podría considerarse como el principal dentro de este mosaico de historias que se entrecruzan, gracias a esa producción que se encuentra atravesando su primer gran escollo debido a que han sido expulsados del pueblo de las locaciones originales, por razones que no convienen adelantar al futuro espectador.

Las cosas no arrancan para nada bien. Desde un vamos, la guerra de egos de la pareja protagónica mucho no ayuda, tanto fuera como dentro del set. Encima a ella (brillante Sarah Jessica Parker), cuyos talentos pasan más por su físico escultural que por el desempeño de las artes, se le ha dado por no mostrar sus pechos hasta que no se le agregue una suma exorbitante a su contrato. El astro masculino no se queda atrás. Pisa el palito ante una de sus debilidades non santas: las adolescentes pueblerinas. Que jugada por una local que responde a la figura y frescura de la actriz Julia Stiles, obtiene del público masculino el consenso para que el personaje interpretado por un Alec Baldwin que se ríe de sí mismo avance en su relación con la menor de edad, haciendo caso omiso de aquello de quién se acuesta con pibes… Jugando a los novios, los tortolitos tendrán un accidente automovilístico, en la esquina que da nombre al film en su idioma original, haciendo temer lo peor: la cancelación de la película. Pero la cosa no termina ahí.

Siguen sumándose problemas para el atribulado guionista que debe cambiar el título de la película cuando se entera que el molino del pueblo ya no existe; mientras que tirarse una canita al aire con la vendedora de libros que fue pareja del político autóctono que busca ponerle más trabas a la filmación, tampoco ayuda. Y la cosa no acaba, porque recuerde que la gente que mueve una superproducción
hollywoodense es bastante numerosa. Y cada una de estas modificará la monótona vida de ese Waterford a contratiempo del ritmo que marcan las grandes ciudades como los grandes estudios (léase majors). De los habitantes de ese poblado típicamente norteamericano merecen destacarse los actores Charles Durning como el intendente de esa localidad y a Patti LuPone como su amante, fiel, histérica y cholula esposa. No necesariamente en ese orden. Clark Gregg jugaría como el villano local en la piel del citado político ambicioso mientras que Rebecca Pidgeon (mujer del autor y director en la vida real) es la dulce como temperamental intelectual del pueblo de la que se enamora el personaje de Hoffman.

State and Main tiene una estructura de sitcom tan pronunciada, que de tener risas grabadas en los remates de cada gag no molestaría en lo absoluto. Y ojo que esta última observación no está hecha con ironía. Es más, podría decirse que es un piropo demasiado largo, si se tiene en cuenta que el film es bastante cínico en la medida que nos recuerda que nada es tan bueno como para creerlo. Tanto Waterford como el crew completo de filmación venden cosas que no son lo que aparentan. Definitivamente, con State and Main, Mamet se ha divertido bastante, como aquellos que presencien el film. Su trabajo es toda una tomadura de pelo a esos ejecutivos -aquí representados por David Paymer (otro de esos que siempre se destacan en sus papeles, cómo olvidar su hermano de Billy Crystal en El Cómico de la familia)- que desde sus oficinas imponen sus necesidades sin importarles si estas son o no verosímiles para la historia que se desea narrar. Como muestra, un botón: lo de la empresa de internet lo dice todo. ¿Qué cómo se hace para mandar un chivo de un sitio en un film ambientado en el 1800? Le puedo asegurar que el valor de la entrada del cine se amortiza con la sola respuesta de este interrogante. Si a esto le suma todo lo demás, ahora uno es el que se ve obligado en preguntar ¿hace cuánto tiempo que en verdad Ud. no se retiraba de la oscuridad de una sala cinematográfica, victorioso?

Leo A. Oyola
©Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.