Hammer

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La Hammer Film Productions se funda -legalmente- en 1947, pero su antecedente original es de 1934. Ese año, el actor Will Hammer crea la Hammer Productions. Hammer

La Hammer Film Productions se funda -legalmente- en 1947, pero su antecedente original es de 1934. Ese año, el actor Will Hammer crea la Hammer Productions.

En 1935, Will Hammer se une al dueño de una cadena de cines, apellidado Carreras, para constituir la Exclusive Films y dedicarse a la distribución de películas.

Los años ´30 le brindan a la compañía un negocio modesto, y los ´40 decididamente son malos: durante los años de la Segunda Guerra deja de lado la producción.

Cuando decide volver a la realización de films, hacia el año 1945 y con la participación de los hijos de los dos fundadores, apuntan a producciones de bajo presupuesto.

El presupuesto máximo se fija en 20.000 libras. En principio, para no exceder el límite, se adaptan seriales radiofónicos y se centran en películas de temas populares, que no exijan la contratación de estrellas.

Allí, la Hammer alquila una gran mansión para utilizar de escenario en sus producciones pero, al cabo de un par de films, es notoria la similitud entre ellos y muda sus instalaciones.

En 1951 se decide realizar un film para los Estados Unidos (hasta allí su producción se había concentrado en el mercado británico). Y en 1952 exporta su segundo film a Norteamérica.

Un año después tiene éxito con dos film que marcan el debut del director Terence Fisher. Melodramas con ciertos toques de cine fantástico, que darían el perfil de las películas posteriores. Con el tiempo, Fisher sería el director-estrella de la Hammer.

El gran golpe sobreviene en 1957, cuando la Hammer compra los derechos de “Frankenstein” a la Universal (que le prohibe utilizar el maquillaje que había deslumbrado en la versión de James Whale).

“La maldición de Frankenstein” (1957), dirigida por Fisher y con Peter Cushing y Christopher Lee en los roles protagónicos, es un suceso rotundo. La Hammer firma un contrato con Columbia Pictures, que le exige la realización de cinco films de terror en cinco años.

En línea con el comienzo de la época dorada de la productora, Universal le encarga una nueva versión de “Drácula” y pone a disposición de Hammer su mítica galería de monstruos. La remake se estrena en 1958, otra vez con el trío Fisher-Cushing-Lee a la cabeza, y rebasa las expectativas de taquilla.

En los años siguientes, los monstruos hacen de la Hammer un mito. Además de nuevas apariciones de Frankenstein y Drácula (“Las novias de Drácula”, “La venganza de Frankenstein”) hacen su debut La Momia y El Hombre-Lobo.

Los vigorosos colores, los ambientes góticos, los ojos inyectados, la sangre corriendo por las comisuras de los labios, las estacas, los colmillos, definieron el estilo Hammer y lograron una revolución en el campo del cine de terror.

Las secuelas, fuentes de ganancias confiables, marcan los años posteriores. En la taquilla se destacan “Frankenstein debe morir” (1969) y “Prueba la sangre de Drácula” (1970); pero, la falta de imaginación y la carencia de ideas precipitan cambios.

Los elementos eróticos, y dosis elevadas de sangre y violencia comienzan a ser el sello de la Hammer, y la señal de un declive en ciernes. “Las amantes vampiros”, para explotar el tema del lesbianismo, es una prueba contundente.

Apegada a sus viejos esquemas (tal cual le había pasado a Universal), Hammer queda desactualizada, ante una nueva visión del terror que consagra a films como “El bebé de Rosemary” (1968) y “El exorcista” (1973).

Así, en 1973 Terence Fisher realiza el último film para la productora Hammer , otra vez con Frankenstein como protagonista, cerrando toda una época.

Drácula se despide el mismo año, en una película dirigida por Alan Gibson, aunque vuelve a aparecer al año siguiente: en un film bizarro en el que un avejentado Peter Cushing enfrenta a un Drácula chino.

La última película de terror de la productora fue en el año 1976. Desde ese momento se dedicó a la televisión y se especuló una y otra vez con su retorno, pero el regreso nunca se produjo.