Buena Vista Social Club

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“Quiero hacer una película que flote en este rio. Que no interfiera con él, sino que sea arrastrado por la corriente” dijo Wenders.
Y es ese río, el de la música, el que lleva al espectador de un tema a otro, del color al blanco y negro y de vuelta al color en Buena Vista Social ClubDocumental para Melómanos y Gente con Onda

Ry Cooder es un músico reconocido que comenzó su carrera solista en los ’70 y que, con los años, ha ahondado en diversas vertientes como el gospel, el hawaiian slack-key y el tex-mex. Desde 1980 ha hecho música de películas. Con Wim Wenders trabajó en “Paris, Texas” (1984) y “The end of violence” (1997).
En 1996, Cooder viajó a Cuba para grabar un disco con los músicos que trabajaron en el Buena Vista Social Club de La Habana, en las décadas del ’30, ’40 y ’50. El disco homónimo fue un éxito de ventas y ganó un Premio Grammy en 1997. En la primavera de 1998 Ry Cooder vuelve a Cuba a grabar un single con Ibrahim Ferrer, acompañado por los “Super-Abuelos” (asi llaman en Cuba a los músicos que trabajaron en el Buena Vista Social Club). Wenders decide acompañarlo y filmar las grabaciones en el estudio, así como algunas entrevistas con los legendarios músicos y los conciertos que el grupo ofreció en abril en Amsterdam y julio en Nueva York, en el Carnegie Hall.
El film mezcla película en color y en blanco y negro.
Las imágenes en blanco y negro son las que corresponden al concierto de Amsterdam, que desde el principio son compaginadas con las imágenes de las grabaciones en el estudio de Cuba, a todo color. Wenders aprovecha la película color para recrear las variopintas facetas de la idiosincrasia cubana. La ciudad y sus personajes, sus costumbres, sus hogares. Los edificios antiguos, tan magníficos como decadentes, rostros de un pasado de gloria y un presente de lucha. La gente, alegre pese a todo. “Los cubanos somos chiquitos pero fuertes, hemos sabido resistir lo bueno y lo malo”, dice Ibrahim Ferrer. Compay Segundo cuenta que, con sus noventa años, está intentando tener un sexto hijo y que fuma puros (que otra cosa podía ser viviendo en Cuba) desde hace 85 años, ya que a los 5 comenzó a encender los puros de su abuela. Rubén González (I) muestra fotos anteriores a la revolución. “Aquí están el Che y Fidel jugando al golf…el Che se dejó ganar…si…”.
Además están las caras. Dios, esa gente si que disfruta lo que hace!! Los músicos cubanos gozan con sus canciones, las saborean, flirtean con ellas, se dejan seducir por ellas. Y la magia ocurre. En el estudio, en el escenario, por las calles de La Habana. Dondequiera que vayan. Y por si eso fuera poco, hay que ver las caras de admiración y goce de Joachim y Ry Cooder que tocan con ellos.
“La música es una búsqueda del tesoro. Excavas y a veces encontrás algo. En Cuba la música fluye como un rio. Te cuida y te reconstruye desde adentro hacia fuera” dijo Ry Cooder. “Quiero hacer una película que flote en este rio. Que no interfiera con el, sino que sea arrastrado por la corriente” dijo Wenders.
Y es ese río, el de la música, el que lleva al espectador de un tema a otro, del color al blanco y negro y de vuelta al color, de las autobiografías a las declaraciones de intención confesadas en cámara. Y el río desemboca, como no podía ser de otro modo, en el consagratorio ultimo concierto del grupo, en un Carnegie Hall repleto y exhultante.
Si quiere pasar un rato agradable, con muy buena música y gente entrañable, si quiere desintoxicarse del stress diario y olvidarse del mundo por casi un par de horas, por favor, no se la pierda.

por Socorro Villa