Bajo sospecha

0
12

Remake hollywoodense del film francés “Garde a vue” de Claude Miller, con Lino Ventura y Michael Serrault, basado en la novela “Brainwash” de John Wainwright,Las Apariencias Engañan

San Juan de Puerto Rico, Festival de San Sebastián. Henry Hearst -poderoso y rico abogado, miembro prominente de la sociedad local- y Chantal, su joven y bella esposa, se aprestan salir hacia la gala de beneficencia organizada para ayudar a las víctimas de la gran tormenta que azotó recientemente a la isla. Henry atiende el teléfono y del otro lado, Víctor, su amigo y Capitán de la policía local, le pide que pase antes de la fiesta 10 minutos por su oficina para aclarar un par de puntos de su declaración de la víspera con respecto a la niña asesinada. Una vez en la oficina de Víctor, la charla de 10 minutos se transforma en un durísimo interrogatorio. Tanto Víctor como el jóven detective Félix Owen parecen estar convencidos de que Henry es el asesino de las niñas. Además, en la gala, los invitados se impacientan esperando a su anfitrión y el Comisionado clama por su liberación. Y para complicar más las cosas, Chantal parece dispuesta a incriminar a su marido…

¿Qué, este argumento le suena conocido? Si, tiene usted razón. Este film es la remake hollywoodense del film francés “Garde a vue” de Claude Miller, con Lino Ventura y Michael Serrault, basado en la novela “Brainwash” de John Wainwright. La acción transcurre en unas pocas horas a lo largo de la noche, durante la cual los esfuerzos de Henry por dejar a un lado su vida privada chocan una y otra vez con las averiguaciones de los oficiales que, convencidos de su culpabilidad, buscan aquellas pruebas que lo incriminen. Ellos ya han dado el veredicto: “100% culpable”.

Hay un par de aspectos relativos a la narración que son interesantes. En primer lugar el manejo de cámara: Desde la misma secuencia de los títulos en la que se presentan la ciudad y sus personajes, las tomas en cámara rápida -a veces aérea- alternan con tomas en velocidad normal. El contraste entre ambas velocidades hace que las imágenes de cámara normal parezcan casi de cámara lenta, resaltando la importancia de lo que se ve en ese momento.

En segundo lugar, el film alterna constantemente el flashback y el flashfoward. Desde el momento en que Henry comienza sus declaraciones en la oficina de Víctor, las imágenes de su presente se intercalan con las imágenes del pasado de los hechos que ha declarado. Mientras recrea las acciones que han sido objeto de su declaración, Víctor lo observa de cerca, incluído en las imágenes del flashback. A medida que nuevos datos se agregan, los flashbacks van recreando esas nuevas versiones de los hechos ante la atenta mirada de Víctor que trata de dilucidar la verdad. En el último tercio del film se agregan las imágenes de la cámara de video que graba el interrogatorio, alterando el estatuto de verosimilitud: ya no son fantasías ni mentiras lo que ve el espectador. Son imágenes reales, captadas en vivo y en directo por la cámara de video. Por lo tanto, deben ser verdad. No importa lo que haya dicho antes, lo que cuenta es lo que queda grabado ahora.

En medio del paisaje puertorriquense y sus personajes, que con su exuberancia son casi una invitación a los excesos, dos hombres entablan un frio duelo de racionalidades en el que más que hallar la verdad importa hallar un culpable. Eso si, no espere un gran final. Parece que todos estaban demasiado apurados para eso. Todo indicaría que alguien dijo “bueno, ya filmamos mucho, cortémosla acá”. Y eso hicieron. ¿Qué? ¿Quiere saber cuál es ese final? Ah, no… para eso tiene que ver la película.

Socorro Villa
© Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción