Aquí en la tierra

0
8

El debutante director Mark Piznarski ya sea por exceso de cautela o por carencia de creatividad desarrolla un drama obvio, predecible a lo Verano del 98 con personajes demasiado estereotipados y sin saltearse una sola de todas las reglas para obtener la lágrima fácil. Allá en Hollywood..

Kelley Morse (Chris Klein, el joven deportista de la comedia estudiantil American Pie) es millonario, malcriado, altanero, lo que se dice un niño bien, de cuna de oro y estudia en una escuela privada de Massachussets muy cercana al apacible pueblo de Putnam. Justamente allí vive Samantha Cavanaugh (Leelee Sobieski, de Ojos bien cerrados y La hija de un soldado nunca llora) una jovencita triste, incompleta, descontenta con su vida y eso incluye a su novio Jasper Arnold (Josh Hartnett de Halloween H2O y The faculty). Aunque el padre de Kelley es desamorado, frío, distante y por demás exigente con su hijo, tiene su lado bueno: no repara en gastos y le regala al muchacho un flamante Mercedes. Justamente estrenando el rodado Kelley llegará una noche a Putnam. Una vez allí se enfrentará con el novio de Samantha en una picada que terminará con el Restaurante más famoso del pueblo envuelto en llamas. La condena para los dos jóvenes: reconstruir el restaurante que (oh casualidad) es de la familia de Samantha, tiempo suficiente para que ella se enamore perdidamente de Kelley. Por supuesto toda la familia de ella se opondrá y también es evidente que sólo la enamorada verá el lado bueno del arrogante millonario y tendrá la decisión necesaria para convertirlo en una mejor persona (sólo un poquito mejor, no mucho más)
El debutante director Mark Piznarski ya sea por exceso de cautela o por carencia de creatividad desarrolla un drama obvio, predecible a lo Verano del 98 con personajes demasiado estereotipados y sin saltearse una sola de todas las reglas para obtener la lágrima fácil. La hora y media del filme le sirve para mostrar los hermosos paisajes de Minnesota y pasar cada uno de los temas de la producida banda de sonido. Mientras tanto el joven y prometedor plantel de futuras estrellas es desperdiciado y se exige lo poco lo que le pide el guión: Chris Klein se pasea con su atlética musculatura y su rostro de gigante bueno como un Arnold Schwarzenegger joven, Leelee Sobieski corre por los verdes paisajes con su delgada y frágil figura como una adolescente Gwyneth Paltrow, y Josh Hartnett se limita a rumiar debajo de su gorra de béisbol.

Como en una telenovela están todos los personajes con sus tics, sólo falta la vieja arpía en silla de ruedas que al final sale caminando. ¿Cómo que ya nadie gasta dinero en hacer películas como ésta? ¿No crea que sea tan así? Si se anima vaya a verla y en una de esas le termina gustando. Se ve que allá en los grandes estudios norteamericanos se siguen haciendo productos de este tipo, pero por suerte aquí, en la tierra, todavía quedan personas con ideas nuevas.

por Juan Dimilta