Almas perdidas

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En realidad, salvo una estética refinada construída con imágenes muy bien elegidas, Almas perdidas no aporta nada nuevo al remanido tema de los exorcismos, el demonio y el anticristo. El Diablo Metió la Cola

Luego de participar en un exorcismo fallido, Maya Larkin se ha convencido de que un joven y ambicioso escritor de crímenes ha sido elegido como el vehículo del Anticristo en la tierra. Por ello, está dispuesta a pelear por salvar su alma antes de que sea demasiado tarde. Peter Kelson (de él se trata) ha seguido de cerca los juicios de los más terribles criminales. Ese es el único aspecto desagradable en su vida. Por todo lo demás, es el señor éxito: novia espectacular, amigos encantadores, hermano sobreprotector, etc. Hasta que se encuentra con Maya. Cuando ella lo confronta con su visión de las cosas, con la posibilidad de que exista otra realidad y que no todo sea tan glamoroso como parece, Peter ve como se desmorona su mundo.

Todo en el film está en tono criptográfico. Empezando por los títulos, que se presentan como números que van cambiando a letras. Código que se clarifica más tarde cuando Maya trata de descifrar los mensajes que el poseído ha escrito: como se trataba de un profesor de matemáticas de la universidad, era lógico que lo hiciera en clave criptográfica numerica ¿no? Otro juego de clave numérica es la forma en que se presenta a Peter el consabido número del diablo XES, que lejos de significar SEX al reves, es la escritura griega del número 666.

Por supuesto que aparecen todas aquellas imágenes propias de la filmografía diabólica: estrellas de cinco puntas encerradas en un circunferencia, crucifijos invertidos, complots de familiares, amigos, falsos curas y demás deudos -al mejor estilo “El bebe de Rosmarie”- para ocultar la verdad y hacer vivir al “elegido” en una burbuja de desinformación.

La utilización del primer plano es frecuente, de la misma forma que lo es el uso de una luz teatral, estrictamente dirigida a iluminar aquel primer plano que se quiere resaltar. Por ejemplo, mientras Maya y Peter buscan un libro especial, la casa está sumida en una densa penumbra y la luz dirigida recae sólo sobre la figura de Maya revisando libros o de Peter buscando en otra habitación. Pero siempre es una luz directa, focal, como en una pintura de Caravaggio.

En realidad, salvo una estética refinada construída con imágenes muy bien elegidas, el film no aporta nada nuevo al remanido tema de los exorcismos, el demonio y el anticristo. Aunque no es una joya del septimo arte, es una opción válida si lo que desea es ver un thriller.

Socorro Villa
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