Los Pintín al rescate

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Los Pintin(Ada, Bepo, Luna e Ito) están disfrutando de un día de playa cuando Luna es capturada desde un barco que huye rápidamente. El abuelo Fierro ha oído sobre ese barco y la isla a la que se dirige. Pobres Padres

Los Pintin(Ada, Bepo, Luna e Ito) están disfrutando de un día de playa cuando Luna es capturada desde un barco que huye rápidamente. El abuelo Fierro ha oído sobre ese barco y la isla a la que se dirige. Así que Fierro, Ada y Bepo deciden ir a rescatar a Luna. Mientras tanto, dentro del barco, ella conoce a Guibor, otro pingüinito que la toma bajo su cuidado. Cuando llegan a la isla del maligno Jorba Tarjat, descubren que allí todo es muy raro: desde el clima (una selva tropical al lado de un paisaje polar) hasta los animales (un mono con alas o un chancho con patas de canguro). Mientras Luna y Guibor tratan de sobrevivir en la isla, interactuando con los otros animales, Ada, Bepo, Fierro e Ito (que se había colado en la expedición) viven sus propias aventuras tratando de rescatar a la hija perdida.
El film es patético, pero, no obstante, será un éxito. Los niños que presenciaron la función privada lo disfrutaron mucho, especialmente los mas chiquitos, que bailaron al son de las pegadizas melodias, se asustaron y se rieron con los personajes. Vamos por partes. Técnicamente deja mucho que desear. En la supervisión de la composición digital y la dirección de post producción estuvieron Pablo Holcer y Juan Pablo Buscarini, respectivamente, y eso se nota. Si, está usted en lo cierto: se trata de los directores de la fallida Condor Crux Si bien en los Pintin están presentes los mismos defectos que mencionáramos para aquélla (groseras deficiencias de compaginación entre animación tradicional y ACG, falta de coordinación entre la voz y los movimientos faciales y corporales de los personajes, etc.) el target al que va dirigida esta película es en promedio ocho años menor y por lo tanto, muchísimo menos exigente y experimentado en lo que a gráficas de animación se refiere. Entonces, aunque los aspectos técnicos sean cuestionables, el público infantil difícilmente se hará cargo de ello.
En cuanto al guión, bue… ¿por donde quiere que empiece? Aparentemente, los buenos son totalmente buenos y los malos son totalmente malos. Jorba Tarjat es (y ha sido desde niño, como se muestra en un pequeño flasback) malo, dañino, maleducado, odioso… Estructura cada frase profiriendo insultos varios, especialmente contra Cacho y Tacho, sus ayudantes modelo “el gordo y el flaco”, a quienes tilda de “estúpidos, tarados, imbéciles” y sigue la lista. Ellos, por su parte, se culpan mutuamente ante Jorba para evitar el castigo por sus errores (se mandan al frente, bah). Sin duda maravillosos ejemplos de camaradería y de lenguaje enriquecedor para los niños. Pero eso no es todo. Durante la expedición de rescate en la isla de Jorba, Bepo y su hijo Ito, quedan colgando de un precipicio. Fierro, Ada y Tuco no logran rescatarlos. Mientras buscan ayuda en Chubers, padre e hijo dialogan: -Ito, hijo, no te sueltes. -No aguanto más papá, me caigo. -Vamos Ito, aguantá, si aguantás te compro lo que quieras. -Ok viejo. Entonces llega Chubers (el caballo), les lanzan una soga y el caballo los recata. Una vez a salvo, nadie le dice ni “gracias” al recatador y para colmo, Ito le dice a su padre -Viejo, poniendo…, mientras extiende su manito y el padre ¡le da dinero por haberse sostenido! Mi más sentido pésame para aquellos padres que, como si hiciera falta, verán como sus hijos son instruídos en el antiguo arte de la manipulación y el chantaje desde la “inocencia” de un dibujito animado. Preparaos para ir “poniendo” el vil metal para que los retoños hagan sus deberes escolares, cumplan con sus tareas hogareñas y cosas asi. Al fin y al cabo, ese es el ejemplo que Ito y Bepo les dan desde la pantalla. Favor dirigir las cartas de agradecimiento a los guionistas (ver ficha técnica arriba).
Eso si, hay dos escenas -dos intertextualidades, en realidad- que provocan las carcajadas de los adultos. Una elefanta rosada corre al encuentro de su enamorado, un ratón desalineado, que la ha perseguido por toda la isla. Y lo hacen al estilo telenovela de los ’70, corriendo cada uno al encuentro del otro desde los extremos opuestos de la pantalla. La segunda transcurre a bordo del barco en el que todos los animales escapan de la isla de Jorba cuando ésta se colapsa. Allí la elefanta y el ratoncito van en la proa, con los brazos extendidos, idem Titanic (incluso en la música).
¿Qué más puedo decirle? ¿Conoce la frase “ajo y agua”? Y bueno, son gajes del oficio de ser padres ¿no?

Socorro Villa