El Diario de Bridget Jones

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Transposición fiel del best seller de Helen Fielding (aquí, responsable del guión), El diario de Bridget Jones describe a lo largo de un año la vida de una muchacha con muchos propósitos y un reto: ser una mujer del nuevo milenio, a los treinta, ¡y soportarlo! Seré cualquier cosa, pero te quiero

Se sabe que las fiestas de Navidad y Fin de Año para la mayoría de los mortales constituyen una época de balance y depresión. Y eso es algo que ocurre acá como en la China. Nuestra (anti)heroína, esa que da título al film, con 32 años acusados tanto en el D.N.I. como en el físico, decide que llegó el momento de tomar el toro por las astas y encaminar sus días de una buena vez. Para ser más prolija, y para no dejar pasar ni un detalle, comienza a llevar un diario íntimo; convirtiéndose -ni más ni menos- que en el libro más provocativo y erótico sobre cualquier mesa de luz correspondiente a una mujer de poco más de tres décadas… bueno, eso quisiera; porque es ella misma quién está escribiendo esas hojas y sabe muy bien que su contenido es algo que nunca hubiera deseado redactar, pero lo hizo… porque ocurrió. Bridget anhela disfrutar de aventuras junto a un galán que le pueda decir honestamente “para siempre”, pero eso es más difícil de conseguir de lo que uno calculó a priori. Y así es como los años se le van acumulando, encontrándola de fiesta en fiesta, acompañando a sus padres que infructuosamente le arman citas a ciegas. Sotto Voce, amigos y familiares comienzan a proclamar una sentencia: Bridget, si sigue así, se va a quedar para vestir santos.

Transposición fiel del best seller de Helen Fielding (aquí, responsable del guión), El diario de Bridget Jones describe a lo largo de un año la vida de una muchacha con muchos propósitos y un reto: ser una mujer del nuevo milenio, a los treinta, ¡y soportarlo! Sus muchas preocupaciones se resumen en una: su obsesión por ser la mujer políticamente correcta, es decir, perfecta. Bridget intenta estar lo suficientemente delgada como para no estar gorda, dejar de fumar porque no es sano, tener una buena posición laboral y combinar la estampa de mujer autosuficiente con la necesidad casi paranoica de encontrar y conservar al hombre de sus sueños. La maduración de los que fuimos señalados como la Generación X – rótulo de bautismo heredado de la novela homónima de Douglas Coupland- irónicamente hoy nos hace reír y pensar en lo patética que pudo ser nuestra vida ante tanto desencanto y frivolidades. Quisimos ser una incógnita a despejar, y terminamos sangrando por una herida nada original: la del corazón. En ese sentar cabeza, en esa búsqueda de correspondencia en la vivencia del eco, ante eso, nuestra postura nevermind sucumbió, al borde de la desesperación; algo que el film de Sharon Maguire se encarga de subrayar, más allá de la fuerte presencia de la mirada feminista a cargo de la protagonista excluyente, que encarnada como ninguna por Renee Zellweger, se convierte en una especie de portavoz de miles de almas anónimas que se mueren por patear el tablero. Aunque sea con la torpeza de Bridget Jones.

En El diario… aparece un axioma que proclama que la edad y la soledad no se llevan muy bien; y para paliar esta última, nuestra muchacha posee un grupo de amigos sui generis y una familia muy particular, recurso del que ya abusan los productores, si tenemos en cuenta Cuatro Bodas y un Funeral o Un Lugar llamado Notting Hill. Esa compañía no basta, y ahí es donde la Bridget de Zellweger se entierra hasta el cuello en su desesperación. Haciendo caso omiso de eso de que uno no busca al amor, sino que el amor lo encuentra a uno, la protagonista deposita falsas expectativas en un candidato que desde un vamos bien hemos identificado como el villano invitado de turno. Hugh Grant haciendo un cambio de registro de 180 grados, interpreta de manera más que convincente a ese mujeriego seductor que un día se encapricha con la Srita. Jones y no piensa parar hasta tenerla debajo de sus sábanas. Antes de que Bridget se angustie ante la voz aspera de David Coverdale que se pregunta Is this love or I’m dreaming? en ese discazo de Whitesnake de 1987, sabremos de su duelo interno y de su regreso al punto de partida. ¡Pero a no deprimirse! Que esto al fin y al cabo es una comedia, para más datos romántica, y por lo tanto todo debe terminar bien.

Para ir finalizando, no sería justo saltear a Colin Firth como el enamorado de Bridget y antagonista del cínico Daniel Cleaver de Grant; con quién este último tiene un intercambio de manos en lo que es la mejor escena de la película mientras suena de fondo el cover de la ex Spice Girl Geri Halliwell, It’s raining men! (otra que hizo de todo para bajar de peso… y se le nota). Con diálogos propios de lenguas viperinas, verdades varias y otras yerbas, El diario de Bridget Jones se deja ver, y francamente con algo más que un par de buenas actuaciones y alguna ocurrencia intermitente (no es celebrada precisamente la de los títulos finales), el film -con muy poco- va a ser una de las comedias más celebradas del año. ¿Por qué? Porque cuando las cosas se hacen bien, nobleza obliga destacar. Y eso que uno como crítico no es precisamente un caballero inglés. Y mucho menos el príncipe azul de Bridget Jones.

Leo A. Oyola
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