Agua de fuego

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Un documental con cámara digital y los graves problemas sociales de la Argentina fin de siglo, generados por las políticas de privatización, son el escenario y el tema elegidos por la Productora Independiente Grupo de Boedo filmsUn documental crudo

Por Adriana Schmorak

El pueblo de Cutral-Có en la Provincia de Neuquén y los graves problemas sociales generados por las políticas de privatización, son el escenario y el tema elegidos por la Productora Independiente Grupo de Boedo films, cuyo nombre hace referencia al grupo de literatos y artistas plásticos que, a principios de siglo se propusieron reflejar la cara marginal de la realidad argentina. Sus integrantes Candela Galanti, Sandra Godoy y Claudio Remedi trabajan desde 1992 en films que también reflejan la realidad social y política del país.
Cutral-Có, en lengua mapuche, significa Agua de Fuego, nombre que la comunidad indígena atribuyó al lugar debido al petróleo que afloraba naturalmente en la zona. Durante décadas la empresa estatal YPF se encargó de explotar estos yacimientos y dar trabajo a los pobladores hasta que, en 1992 fue privatizada por el gobierno de Carlos Menem. A partir de entonces, graves problemas de desocupación, microemprendimientos que resultaron en fracaso, planes de empleo temporales y subsidios se fueron sucediendo.
“Lo más original que tenemos como forma de pelea, siempre han sido los cortes de ruta.” Dice Verena, una de las pobladoras de Cutral-Có.
Las imágenes de la Argentina fin de siglo son captadas y reflejadas en forma cruda. Como género casi no presenta innovaciones, ya que se trata de un documental realizado con cámara digital, donde se presentan entrevistas, documentos fílmicos y material propio logrado en el lugar. Es en el tema, más que en el aspecto formal, donde reside su mayor valía.
Un plano recurrente sirve de leit motiv: la máquina extractora de petróleo que trabaja incesantemente, día y noche, totalmente ajena a todo lo que la rodea. Aquí, el trabajo de sonido adquiere importancia ya que es aumentado y llevado a un primer plano sonoro con el fin de producir la sensación de algo siniestro, la idea de un autómata que extrae permanentemente recursos naturales para empresas multinacionales, cuyos representantes permanecen sin rostro, ausentes de la película.
“Si no reaccionamos, no sólo a nivel nacional sino a nivel latinoamericano, estamos muertos.” Concluye Verena hacia el final.
Reaccionar ante la situación planteada y luchar por un cambio de fondo que permita al pueblo trabajar, crecer y desarrollarse utilizando sus propios recursos, es el mensaje final que el Grupo de Boedo films intenta transmitir.
Cutral-Có es, pues, una pequeña muestra de lo que está ocurriendo a nivel nacional e internacional, no se habla aquí de “ellos” sino de “nosotros”.

Publicado en Leedor el 6-9-2001