Luna de Octubre

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Hay una regla de oro a seguir: tener una buena historia y saber contarla. Este no es el caso.
Región de la Pampa Blanda

La imagen gauchesca que primero nos viene a la mente, refleja – gracias a la
tradición folklórica del “Martín Fierro” – una sombra bravía, aguerrida, sumamente comprometida y altamente arraigada en la cultura de provincia, que ha tenido que sufrir desde siempre, los sucesos de un gran territorio dominado por caudillos y terratenientes. Desde estas Pampas – las Argentinas -, los Quiroga, Ramírez y demás movilizadores de masas, han sabido expandir y culturizar los conceptos de “luz mala”, “rebenque”, “doma” y tantos otros. Desde otro punto de vista y según se propone en el film, la cultura “pampeana” se presenta aparentemente un tanto desconocida. ¿Cómo es esto?

Rio Grande do Sul – según el director Henrique Lima – el inicio de la Pampa tal cual la conocemos. Inmersa en la post revolución de 1923 entre republicanos y federalistas – una suerte de guerra de secesión sudaca – se presenta la figura del Cap. Arzábal, quien cansado de tanta guerra, decide ir en busca de una tibia promesa de paz. A raíz de esto, se sucederán una serie de hechos que delinearán la blanda historia del primer gaucho “light” de la pampa brasilera, es decir, un gaucho bueno, con ideales pacificadores, un símil “Rambo” del subdesarrollo, armado hasta los dientes con un facón, una pistola de tambor y su fiel caballo.

Es claro que lo importante y destacable de la producción no es la historia – por demás olvidable – ni las actuaciones – ídem -, ni siquiera la posibilidad de volver a ver a Alberto de Mendoza – doblado al portugués – y a Elena Lucena en la pantalla grande. Lo trascendente y principal punto del marketing es presentar al film como “la primer película del Mercosur” que, sinceramente, adquiere todas las características del devaluado Mercado Común del Sur y de sus estancados participantes.

La historia, escasa de emoción y contenido dramático, se logra descifrar con demasiada facilidad y francamente no entretiene ni al más fanático de los telúricos. Gauchos “greenpeace” que prefieren batirse a duelo mano a mano y entregar la libertad a un enemigo por el hecho “de habérsela ganado” , la figura sombría de una hija que termina siendo una histérica moderna, situada a principios del siglo XX y una suerte de bruja-curandera parecida a la viejita de la casa de chocolate, son ejemplo suficiente y marcan un rango bastante alejado de aquel paredón que finaliza ensangrentado en el “Juan Moreira” de Leonardo Favio.

Tres puntos pueden destacarse y han contribuido a que la película no sea enfáticamente mala. A saber: 1) se nota una buena intención por parte del director, pero con intenciones no basta; 2) por características geográficas, puede llegar a aceptarse que la Pampa comience en Brasil, pero nada más que por eso, convence más la idea del gaucho bravo de la Pampa Húmeda; 3) la inclusión de algunos personajes interesantes, como el Turco Tuffic, Nicodemo y el Soldado Serafín, hacen amenos e incluso muy graciosos algunos momentos, pero es bien sabido que para lograr un buen producto esto no es suficiente.

Sebastián Montagna
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Estreno del 30 de agosto de 2001