Contra luz

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El regreso de Bebe kamin al cine.Contraluz (Argentina, 2000)

(La Generación Perdida)

Que Bebe Kamín se hubiera tomado un descanso de más de una década para volver a filmar, no hubiera sido problema. El error está en volver con casi los mismos elementos que lo pusieron en primer plano en 1984 con Los chicos de la guerra. En cine sí se nota que pasaron más de diez años. Y cuando el cine nacional vive un clima de renovación con Bruno Stagnaro, Pablo Trapero y una legión de nuevos talentos, la brecha se hace aún más grande.

Está bien, Kamín con Contraluz, logra captar en cierta forma el desgano de una nueva generación de chicos de otra guerra: las víctimas de la indiferencia, la desilusión y el desempleo, que encuentran su lugar en la droga y el alcohol, pero nunca deja de zafar una manera de contar propia de los lejanos 80′.

Contraluz hace eje en la historia de dos realidades distintas unidas por el dolor: por un lado Vito (Mariano Torre) un joven que ve sus sueños de futbolista profesional frustrados por la adicción a las drogas y por el otro una vecina, Celina (Silvina Segundo), que presencia la caída de su familia perfecta cuando descubre a su marido con otra mujer. Celina lejos del mundo de Vito entablará una especie de amistad para ayudarlo y ayudarse a sí misma y abrirá los ojos a un territorio nuevo de jóvenes perdidos.

Esta es la trama, ahora, cómo está contada es otra cosa. La película de Kamín hace agua con algunos diálogos y situaciones forzadas como la de la infidelidad del marido de Celina o la aparición de siempre un mismo médico en reiteradas visitas al hospital. Pareciera que algunas relaciones y situaciones están cerradas de apuro y el relato esta poblado por personajes que se desdibujan y pierden un protagonismo que prometían (y desperdicia así nada menos que a Tato Pavlovsky, Cristina Banegas, Leonor Manso y Mario Pasik). Un punto aparte que desfavorece a Contraluz es un aspecto técnico: el mal doblaje que provoca ese efecto tan molesto que hace que la voz llegue después que el movimiento de los labios y eso dispersa la atención.

Algo que no se le puede negar a Kamín es el compromiso con su cine, además de la buena mano para tratar el tema de la droga con honestidad y sin golpes bajos cuando es tan fácil dar sermones. Eso y la decisión de incluir en el reparto a media docena de nuevos actores. Y una perlita: música de Rodolfo Mederos. Eso y poco más.

Por Juan José Dimilta
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Estreno del: 30-8-01