La Virgen de los Sicarios

0
6

Después de 30 años, el escritor colombiano Fernando Vallejo vuelve a su Medellín natal con el fin de pasar sus últimos años. Allí encuentra que todo ha cambiado, sus padres han muerto, una parte de la ciudad ha sido destruida, edificios públicos han sido convertidos en centros comerciales, el cartel de Medellín se ha apoderado de la ciudad sembrando el terror mediante bandas de asesinos.
Un Western Actual

Después de 30 años, el escritor colombiano Fernando Vallejo vuelve a su Medellín natal con el fin de pasar sus últimos años. Allí encuentra que todo ha cambiado, sus padres han muerto, una parte de la ciudad ha sido destruida, edificios públicos han sido convertidos en centros comerciales, el cartel de Medellín se ha apoderado de la ciudad sembrando el terror mediante bandas de asesinos.
La Virgen de los Sicarios, la última novela de Vallejo de claro tinte autobiográfico, sirvió de material para la adaptación que él mismo realizó para esta película. Con el fin de evitar la utilización de voces en off, el autor reescribió el texto redactado en estilo indirecto a un estilo directo en el que priman los diálogos, facilitando ampliamente su transformación en guión cinematográfico.
Vallejo es, al mismo tiempo, protagonista y narrador, por eso vivimos su historia junto a él, como si la cámara intentara permanentemente explorar en su interior.
El director Barbet Schroeder utiliza diferentes recursos para lograr un realismo potenciado al máximo: sonido directo y cámara digital de alta definición que permite primeros planos y fondos nítidos, una profundidad de campo inigualable. Utiliza frecuentemente luz coloreada, otorgando a la iluminación una carga simbólica. En algunas escenas prima el amarillo y, en otras, el rojo y el azul, los tres colores de la bandera colombiana: el amarillo simboliza el oro y la riqueza del país, el azul, los dos océanos que bañan sus costas y el rojo, la sangre derramada por los próceres en la lucha independentista; todo parece indicar aquí que esos valores fundantes se han perdido irremediablemente.
La música, mayoritariamente diegética, adquiere un papel importante en el relato ya que las letras de las canciones hablan por los personajes y refuerzan la transmisión de ideas y sensaciones, como la canción popular colombiana que reza: “Pobrecito, perdió su nido en el vendaval.” remite al exilio de Vallejo y su vivencia de una pérdida de identidad jamás recuperada. O el tango “Gira, gira” de Discépolo, poniendo la nota el profundo y progresivo nihilismo del protagonista. En este sentido cabe recordar la admiración del director por los filósofos cínicos como Diógenes, quien caminaba por las calles de Atenas puntuando la realidad con sus frases insolentes, escépticas y mordaces contra los valores establecidos. El autor-protagonista de La Virgen de los Sicarios se convierte así, en un Diógenes moderno caminado las calles de Medellín y reflexionando sobre la futilidad de los valores aprendidos en el pasado.
Los escenarios se reparten entre exteriores naturalmente iluminados e interiores excesivamente decorados propios del estilo barroco americano, de cuya iconografía se pueden reconocer algunos arcángeles arcabuceros, Cristos contorsionados por el dolor y Vírgenes como aquella que da título a la obra, la protectora de los sicarios.
Las calaveras con las que Vallejo sueña, aluden al memento mori medieval y barroco, una imagen que nos recuerda la fragilidad de nuestra vida y la inexorabilidad de la muerte.
La escena clave del film, la lluvia de sangre que cae sobre la ciudad, posee un tinte casi bíblico, un mensaje universal sobre las consecuencias de la violencia indiscriminada, endémica de la sociedad actual. Es el retrato de uno de los países de mayor índice de criminalidad del mundo, pero también vale como advertencia sobre nuestro futuro como civilización, oscuro y sombrío si continuamos por este camino.
La Virgen de los Sicarios es una obra valiosa tanto en el aspecto técnico como estético, por su calidad visual y sonora y, por sobre todo, por su carácter testimonial como espejo de una realidad demasiado próxima para ser negada.

Adriana Schmorak
©Todos los derechos registrados. Prohibida su reproducción.

Estreno: 9-8-2001