La casa del ácido

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Negrísima comedia de un tenor similar al de Trainspotting (la anterior novela de Irvine Welsh llevada al cine) acerca de los marginados del sistema.Imperdible

Por Socorro Villa

El film está compuesto por tres historias cortas: “La Causa de Granton Star” (que mezcla fútbol, religión y venganza), “Muchacho Flojo” (historia de amor, traición y perdón -no exenta de manipulación) y “La Casa del Acido” (donde las vicisitudes del matrimonio, los bebes y el exceso de drogas se entrelazan en una comedia negra y surrealista). En realidad, es una gran comedia negra (negrísima en realidad) de un tenor similar al de Trainspotting (la anterior novela de Irvine Welsh llevada al cine) acerca de los marginados del sistema. Ambas historias tienen lugar en los sombríos monoblocks que habita la clase obrera en el norte de Edimburgo.

Todos son marginales, cada uno a su manera. Hasta Dios es marginal. En el primer cuento, cuando Boab -un perdedor nato- trataba de ahogar sus penas en cerveza, se le aparece un tipo que le dice “Nietzsche le erró fiero cuando dijo que yo había muerto“. -“Si sos Dios ¿por qué estás aquí conmigo en lugar de ocuparte de todos los niños que mueren de hambre en el mundo?” “Por que me recordás a mi: sos un haragán apático e inservible igual que yo. No eres más que un insecto, voy a transformarte en el insecto que eres“. Y, como en la Metamorfosis de Kafka, la transformación ocurre. Pero en este caso, le permite a Boab descubrir algunas cosas sobre quienes lo rodean. Ni que hablar de la de la relación entre sus padres y las razones por las cuales lo fuerzan a irse de la casa. En este cuento el director utiliza recursos como la split-screen lograda con espejos y televisores y la cámara en mano, por momentos aérea.

En el segundo cuento, Johnny se ha visto obligado a casarse con Catriona, en virtud de su adelantado embarazo. Mientras avanza el tiempo la cosa va empeorando. Y pasa de guatemala a guatepeor cuando un nuevo inquilino llega al edificio. Larry es un drogadicto pendenciero que se mete en la vida del ya de por sí poco feliz matrimonio: seduce a Catriona, también propensa a la droga y la promiscuidad. Johnny se ve entonces obligado a dejarles el departamento y mudarse a casa de su madre con la pequeña Chantal. Y justo cuando empieza a rehacer su vida, Catriona reaparece. Toda la historia está contada en un gran flashback: empieza con el encuentro de Johnny y Catriona, retrocede a contar toda su historia y vuelve al principio para el desenlace.

El tercer cuento está protagonizado por Coco Bryce, un muchacho sin ambiciones, hincha del Hibernian y fanático del ácido. Kristy, su novia, lo aguanta mientras trata de “casarlo”. Una noche, mientras él alucina en una calesita víctima del efecto de una tableta de ácido, un rayo lo alcanza, al mismo tiempo que alcanza tambíen a una ambulancia en la que acaba de nacer el bebé de Jenny y Rory. A causa de ello, se intercambian las personalidades de Coco y el bebé. Mientras el primero yace en el hospital y los médicos creen que ha sufrido daño cerebral por el ácido, el bebé tiene pensamientos obscenos cada vez que su madre lo alimenta y se excita cuando, desde la cuna, ve a sus padres hacer el amor. En este caso, el recurso sobresaliente es el montaje paralelo entre las vidas de Coco y el bebé.

Irvine Welsh vuelve a criticar a un sistema que deja afuera un amplio sector de la sociedad, que tiene por lo tanto, sus propios códigos, su propio lenguaje, su propia cultura. Los personajes, en su gran mayoría, hablan una especie de Scottish-slang absolutamente incomprensible. Lo siento, al menos que sea usted escocés y esté familiarizado con su lunfardo, tendrá que resignarse a leer los subtítulos. El film está muy bien hecho, muy bien actuado, con un excelente guión. No se lo puede perder.

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