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Y de esto se trata este film de Sahne Meadows: de rebelarse ante la adversidad, de buscar formas creativas de vencer la entropía que corroe a cierto sector de la sociedad, hundiendo a los jóvenes en un pantano de falta de autoestima y expectativas.
Asi en el Box como en la Vida

Por Socorro Villa

Cierto dia, mientras buscaba a su perro, Tim encuentra un mendigo en un vagón abandonado. Ese mendigo es Alan Darcy y Tim lo conoce bien. Asi que lo lleva a su casa, lo acuesta en su cama, y mientras Darcy duerme, Tim lee su diario, que lo remonta cinco años atrás, cuando Darcy tuvo la idea de abrir un gimansio de boxeo para que los jóvenes dejaran de vagar y drogarse en las calles y a través de la disciplina del deporte, pudieran adquirir autoestima y un propósito para sus vidas. Estaba convencido de que si a esos jóvenes que estaban 24 horas al dia, 7 dias a la semana hundidos en la oscuridad de una vida sin propósito y sin futuro se les daba algo en que creer, ellos encontrarían el camino para superarse y salir adelante.

“Nadie tiene fuerza para rebelarse, por eso nada cambia” se dice a sí mismo Darcy cuando concibe la idea de abrir el gimnasio para los jóvenes. Y de eso se trata el film. De rebelarse ante la adversidad, de buscar formas creativas de vencer la entropía que corroe a cierto sector de la sociedad, hundiendo a los jóvenes en un pantano de falta de autoestima y expectativas.

El film está narrado en flashback, la acción se traslada cinco años atrás para volver al presente recién en el desenlace. Además está hecho íntegramente en blanco y negro, lo cual parece la elección adecuada para reflejar el contexto anímico en el que se desarrolla. Shane Meadows hecha mano de varios recursos expresivos como la cámara en mano siguiendo a los personajes o, por el contrario, la cámara fija con el personaje entrando y saliendo del cuadro, etc., que reflejan la esencia diferencial de cada escena.

La devoción de Darcy por su tarea se manifiesta en varias secuencias: desde los recursos que utiliza para convencer a los cabecillas de bandas rivales a que se acerquen al club, hasta sus planteos a los magistrados para que no encarcelen a uno de sus chicos, pasando por sus personalísimos cuidados para con los descarriados. Sin embargo, Darcy es un hombre solitario en busca de amor. En una escena, mientras espera que la chica a la quiere invitar a salir regrese, ve la huella de su mano impresa en el vidrio del mostrador. Entonces, con la mayor delicadeza, apoya su mano sobre la huella de la de ella, como si sintiera el contacto cálido de su piel, de esa piel que nunca ha acariciado.

No es Rocky. Pese a que trata sobre boxeo, aquí no hay espectaculares finales felices de cuento de hadas. Tiene, sin embargo, un final real, posible, con la cuota de felicidad y dramatismo que tienen las historias de la vida real, las que suceden a nuestro alrededor mientras estamos ocupados haciendo otras cosas. Imperdible.