Blade II,el cazavampiros

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Una película alucinante.
Sobre esa desesperante y angustiante necesidad de sobrevivir

Estamos ante un film alucinante; muy bello en sus imágenes monstruosas y en la coreografía imaginada para cada uno de los movimientos que ilustran los enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre el héroe de la historia y la oscuridad.

Creo que posee los valores artísticos y la genialidad necesaria como para ser disfrutado y apreciado no sólo por los amantes del género de la ciencia ficción y el terror sino también por los amantes del buen cine.
Desde el talento que incluye el cuidado extremo de la estética de la fotografía, el maquillaje, el diseño de producción , la construcción de personajes y la dirección de actores se suceden las imágenes del relato.
La mirada del espectador se situará frente a un concepto muy poderoso para entender y experimentar una de las posibilidades del disfrute del cine: dejarse llevar por la ficción, el entretenimiento, la espectacularidad y la conmoción.
Todas estas virtudes pueden ser adscriptas a Blade II y exitosamente . . .
Aunque sea por un instante nos alejamos del sentido político de nuestra violenta realidad social . . . pero al fin de lo que se trata es de lo mismo . . . esa desesperante y angustiante necesidad de sobrevivir, ya sea en la realidad o en la ficción.
Blade es un ser que todavía no ha encontrado su paz interior; reniega de su parte oscura de vampiro y desde su resto de humanidad dedica su vida a combatirlos.
Pero algo ocurrió en la tierra, una nueva especie se da a conocer; un enemigo superior y más poderoso lo lleva a aliarse con sus propios enemigos.
¿Será cierto que el enemigo de mi enemigo se transforma en amigo o aliado o sólo es una astuta estrategia para acabar con la última resistencia ante un poder que quiere instaurarse como hegemónico en el mundo?
He aquí el versus que instala el suspenso de la trama. Y para endulzarla y ofrecerle a los espectadores la posibilidad de saborear lo agridulce, una historia de amor no declarada surge entre tanta violencia transformada en arte.
Lo sublime de lo romántico también pisa fuerte en esta producción y refuerza la humanidad del héroe.

Armando D´Angelo
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