Goya

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A los 82 años, exiliado en Bordeaux y viviendo con la última de sus mujeres, Leocadia Zorrilla de Weiss, Francisco de Goya y Lucientes reconstruye en su memoria los principales hechos de su vida.
Obra de Extraordinaria Belleza

A los 82 años, exiliado en Bordeaux y viviendo con la última de sus mujeres, Leocadia Zorrilla de Weiss, Francisco de Goya y Lucientes reconstruye en su memoria los principales hechos de su vida. Recuerda al pintor joven infiltrado en la corte de Carlos IV donde las intrigas, la seducción y las traiciones estaban a la orden del día. Recuerda a su único amor, María Pilar Teresa Cayetana, duquesa de Alba, que no sólo era hermosa, sino culta e inteligente, la envidia de la reina.
La introducción del film da la clave del tema: un largo travelling en primer plano del suelo español, la música con castañuelas de Boccherini, la secuencia filmada a través de un filtro rojo, son aspectos de la puesta en escena y de la puesta en cuadro que hablan de un sentido más allá de lo meramente anecdótico. No se trata de una simple biografía, se trata de España y su historia, su música, su suelo, su cultura; el director nos habla del corazón mismo de la cultura hispánica simbolizada en el cuerpo abierto del toro, de cuya carne, roja como la sangre, surge el rostro de uno de los artistas plásticos más revolucionarios.

En su aspecto temporal, el film empieza por el final, con Goya en su lecho de muerte recordando su vida pasada. Los recuerdos se suceden no en forma lineal y cronológica, sino como en un sueño en el que el personaje se sumerge, el tiempo se fragmenta, se yuxtaponen momentos muy distanciados en el tiempo sin respetar un orden racional. El tiempo de la narración es como la vida descripta por Goya: una espiral en la que todo vuelve cíclicamente; por eso la muerte y el nacimiento se unen metafóricamente en el epílogo mediante una veladura de luz blanca, enceguecedora.

Saura introdujo imagen digitalizada en algunas tomas, especialmente en la que algunas de las pinturas cobran vida o se convierten en una especie de tableau vivant, transformando las figuras en personajes teatrales que se escapan del cuadro para acosar a su creador.

Cayetana adquiere un peso importante en el recuerdo de Goya: es su amante, su musa inspiradora, es la encarnación de la fuerza de Eros y Tanatos unidos. La Muerte se le presenta con el rostro de Cayetana en forma de negra sombra en el momento en que su vida corre peligro a los 46 años, a causa de la enfermedad que le produce la sordera y, más tarde, cuando su vida se apaga definitivamente.

“Velázquez, Rembrandt y la Naturaleza fueron mis maestros”, dice el protagonista en un momento. Las referencias a las distintas manifestaciones artísticas son numerosas, a tal punto que Saura parece contar la historia española a través de su arte, su pintura, su teatro, su música. Esta última cobra vital importancia, reforzando constantemente aquello que la imagen intenta transmitir. Su autor, el italiano Luigi Boccherini, compuso estos cuartetos hacia 1769 mientras ocupaba el cargo de maestro de cámara de la corte madrileña. El paralelo entre Goya y Boccherini es un homenaje del film a estos artistas que intentaron insuflar aire nuevo en una España signada por el atraso y la ignorancia, con una monarquía decadente e inoperante y una Iglesia históricamente dominante.

La doble vertiente que aparece en la obra del pintor, sus ideas iluministas y su espíritu romántico, es captada muy bien por Saura. Las fuerzas naturales desatadas en forma de devastadoras tormentas que dan pie a sus recuerdos de la guerra, remiten a una estética romántica, mientras que su sueño de introducir el Iluminismo francés en España, se refleja en esa luz casi mística que proviene de la ventana e impregna la blanca cabellera de un artista iluminado, un visionario demasiado adelantado a su tiempo. La invasión de las tropas napoleónicas dará por tierra todas esas ilusiones, reflejándose en su serie de grabados Los desastres de la guerra, en óleos como El fusilamiento del 3 de mayo y, más adelante en sus pinturas negras que lo arrastran cada vez más a un escepticismo radical.

La larga vida de Goya lo convirtió en testigo de la declinación de un imperio, un gobierno de ocupación y una guerra, cuyo derramamiento de sangre perdura en sus pinturas y pasa a ser parte de la memoria colectiva de todo un pueblo.

El film de Saura es el homenaje que le rinde un gran artista a otro, y el resultado final no podría ser otro que el de una obra de belleza extraordinaria.

Adriana Schmorak
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Estreno: 21-6-2001