Los que meaman tomaran el tren

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En la estación de tren de Austerlitz se congregan viejos conocidos, amigos, examigos, parejas, exparejas, discípulos, travestis, homosexuales seropositivos, familias enteras…. Todos esperan abordar el tren que los llevará a Limoges para sepultar allí a su amigo/maestro/amante/hermano Jean Baptiste.
Buen Drama

En la estación de tren de Austerlitz se congregan viejos conocidos, amigos, examigos, parejas, exparejas, discípulos, travestis, homosexuales seropositivos, familias enteras…. Todos esperan abordar el tren que los llevará a Limoges para sepultar allí a su amigo/maestro/amante/hermano Jean Baptiste. Su último deseo fue ser enterrado en Limoges, la ciudad de su familia, la que dejó atrás de muy joven cuando partió hacia Paris a concretar su sueño de ser pintor. “Sin sufrir no se logra nada, no en la pintura…” solía decir. Y tanto su vida como su muerte parecían estar signadas por ese karma. De modo que en ese momento tan especial como lo es un entierro se reúnen todos los que amaron a Jean Baptiste, quienes sucumbieron a su encanto. Y como es de esperar, todo lo bueno -y sobre todo lo malo- de ese pasado en común, sale a la luz, inundando el ambiente del tren, del cementerio, de la casa familiar.
La guionista Daniéle Thompson vivió una historia similar cuando su amigo, el cineasta Francois Reichenbach expresó su deseo de ser enterrado en Limoges, sentenciando la frase que da nombre al film: Los que me aman tomarán el tren. Y para sorpresa de Daniéle, asi sucedió. Esta anécdota actuó como el disparador de esta historia que luego se enriqueció con experiencias personales tanto de Daniéle como de Patrice. El personaje de Jean-Baptiste, por ejemplo, está inspirado en el padre del director, que cedió al personaje nombre y profesión.
El recurso de la cámara en mano domina la filmación y resulta especialmente apto para dar relevancia a la catarsis que viven los personajes. Cada uno debe enfrentar en el espejo de los otros sus peores miedos, frustraciones, ilusiones… El magnetismo de Jean Baptiste aglutina a todos, hombres o mujeres a quienes amaba por igual. Un aroma de erotismo perfuma el relato, resaltado por la música apropiada.
Definitivamente no se trata de un film para pasar el rato. Sin embargo, es un excelente film que usted podrá disfrutar en virtud de su profundidad dramática.

Socorro Villa