LittleNicky el hijo del diablo

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Bien podría ser un drama acerca de una pareja que se divorcia y disputa la tenencia de un hijo, pero con el agregado de que el padre de la criatura es el mismísimo diablo y la madre un ángel, más la pluma y la presencia de Adam Sandler con su humor ingenuo y directo, las cosas cambian.
666 de casi aprobado

Bien podría ser un drama acerca de una pareja que se divorcia y disputa la tenencia de un hijo, pero con el agregado de que el padre de la criatura es el mismísimo diablo y la madre un ángel, más la pluma y la presencia de Adam Sandler con su humor ingenuo y directo, las cosas cambian. Little Nicky, el hijo del diablo, dirigida por Steven Brill (encargado de la saga Los campeones de Disney) , se convierte así en una especie de Kramer Vs Kramer después de una panzada de alucinógenos.

Nicky (Adam Sandler de Un papá genial y La mejor de mis bodas) es un dulce adolescente que disfruta escuchando heavy metal en su cuarto, y que, como muchos de los de su edad, no quiere saber nada con seguir con el negocio de su padre. Que en este caso consiste en hacer el mal. Pero, resulta, que este elegante Lucifer (nadie mejor que Harvey Kietel) decide después de diez mil años de gobierno no dejar el trono (cualquier semejanza con algún ex presidente es pura coincidencia) y sus otros dos hijos: el violento Cassius (Tiny Lister de El quinto elemento) y el maquiavélico Adrián (Rhys Ifans, compañero de apartamento de Hugh Grant en Notting Hill) cansados de esperar su turno de gobernar, deciden llevar a cabo una especie de golpe de estado, consistente en ir a la tierra para reclutar almas. La travesura tiene sus consecuencias, ya que los muchachos rompen el equilibrio entre el bien y el mal y papá diablo comienza a, literalmente, desintegrarse. Nicky es entonces el único capaz de traer a los hermanos de vuelta al infierno con el difícil agregado de que deberá complacer a su padre, pero sin ofender demasiado a mamá, haciendo algunos trucos demoníacos por un lado y ganándose el cielo con buenas obras por otro. En la aventura terrenal Nicky conocerá los placeres mundanos y entre otras cosas tendrá tiempo para enamorarse de una joven estudiante de modas llamada Valerie (Patricia Arquette) y de asimilar que Nueva York no es tan distinto, salvo por la temperatura, a su viejo hogar.

Little Nicky tiene todo lo bueno y todo lo malo que suelen tener este tipo de comedias juveniles y veraniegas: entre lo primero se cuenta la irreverencia y el humor sin anestesia. En eso suman la aparición en un protagónico de comedia poco usual de Harvey Keitel y las pequeñas y brillantes participaciones de Quentin Tarantino como un pastor ciego y de Rodney Dangerfield como el abuelo de la familia del infierno, más un simpático bulldog parlante y una original representación de un paraíso naif. También hay que resaltar la catarata de efectos especiales, todos ellos al servicio de la comedia. En contra juegan, como casi siempre, la repetición de algunos gags hasta el hartazgo.

Sería muy aventurado decir que Adam Sandler se asegura con Litlle Nicky un lugar en el cielo de los comediantes norteamericanos. Pero su última creación tampoco lo empuja al infierno del fracaso. Balanceando sería algo así como una inofensiva estadía en el limbo. Su personaje Nicky está en el mismo aprieto. Después de todo, cuántos pueden no estarlo cuando alguien pregunta: ¿A quién querés más: a papá o a mamá?.

Juan José Dimilta
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