Murales de cerámica

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La ciudad de Buenos Aires tiene 5 líneas subterráneas cuyas estaciones están repletas de magníficos murales de cerámica y otras obras dignas de recorrer.Arte Subterráneo de Buenos Aires

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por Héctor M. Portela

“Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo.. “dice la letra de un tango de Piazzolla y Ferrer y si observamos el plano de la ciudad veremos que se parece a la paleta de un pintor que concentra los colores y la musicalidad de sus barrios.

Las estaciones y laberínticos túneles de los trenes subterráneos que se internan en la intimidad de los barrios guardan secretos y magníficas obras de arte, muchas de ellas abandonadas, marginadas y descuidadas. La velocidad que impera en los pasajeros que viajan en el subte, nos les permite ver la verdadera muestra artística que forman los murales que de las distintas estaciones.

Linea D

La ciudad de Buenos Aires tiene 5 líneas subterráneas, la D., inaugurada en el año 1937, es una de las más extensas. Partiendo de Plaza de Mayo, circula por los barrios de San Nicolás, bordea Balvanera cruza por un ángulo, el de Recoleta y se interna en Palermo terminando en Belgrano, en el límite con Núñez.

En las distintas estaciones de esta línea, encontraremos una sucesión de murales en cerámica que conforman una exquisita exposición de obras de arte . Desde su inicio en la Estación Catedral, en Plaza de Mayo, podremos observar los grandes murales que en base a dibujos de los plásticos Alfredo Guido y Rodolfo Franco, desarrollan diversos temas relacionados con la Ciudad de Buenos Aires y el resto de la República Argentina. En los existentes, en la Estación Catedral muestran a Buenos Aires como la Gran Aldea del año 1850 y la Gran Ciudad de 1939, ambos de una factura admirable.

En las siguientes estaciones y siempre en base a dibujos de los plásticos mencionados, hay escenas de los puertos de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe: los trabajadores cargando cereales en buques de ultramar. De muy buena calidad es el Mural de los Colonizadores en la estación Agüero y el de las Costumbres y canciones de Santiago del Estero en la Estacion Bulnes con la representación de leyendas y canciones de esa provincia argentina. Otras provincias representadas son las de Tucumán con la zafra de Caña de azúcar y los ingenios que la elaboran, la de Córdoba con un paisaje de sierra y la de Salta y Jujuy con el característico paisaje andino.

En la misma línea y en las baldosas del piso de la Estación Plaza Italia, hay dos dibujos con reproducciones del pintor Benito Quinquela Martín representando escenas de trabajadores en la Boca del Riachuelo, además existen dos murales sobre el arco del dintel de la salida de la estación, de aparente muy buena factura pero que no se pueden identificar bien por su mal estado de conservación y peor iluminacion. En la planta donde se encuentra las boleterías se pueden contemplar tres hermosos murales más pequeños que pasan desapercibidos por lo mal iluminados y cartelería de propaganda que interfiere su visión. El tema que tratan es el de las Misiones Jesuíticas en San Ignacio Miní, la provincia norteña de Misiones.

En la década pasada esta línea fue ampliada en aproximadamente 4 km; conformando en las últimas estaciones una muestra de murales, esculturas y objetos antiguos. En la Estación José Hernández hay reproducciones de pintura del plástico argentino Raúl Soldi, con los carecterísticos personajes de figuras alargadas en escena galante. En la estación Juramento se pueden admirar dos murales con reproducciones del pintor ingenuo argentino del siglo XIX Cándido López que representan la batalla de Curupaytí en la guerra con el Paraguay y una escena en el campo, del pintor realista y costumbrista Prilidiano Pueyrredón, del mismo siglo. También hay elementos del hundimiento del Crucero General Belgrano en 1982.

En la Estación Congreso de Tucumán, última del recorrido, existe un mural sobre la Reconquista de Buenos Aries en oportunidad de la invasión inglesa de 1806. Esculturas en bronce, yeso y madera del escultor L. Perloti; vitrinas con distintos elementos que usaban los gauchos, carruajes antiguos en miniatura y objetos antiguos.


La línea “C”

Esta línea une las estaciones Constitución del Ferrocarril Roca y Retiro del FC Bartolomé Mitre. Es la más corta del sistema y fue habilitada en el año 1934. Transita los barrios de Constitución, Monserrat, San Nicolás y Retiro, es decir el centro de la ciudad de Buenos Aires. En la primera de las estaciones mencionadas se pueden observar tres excepcionales murales en cerámica. Reproducciones de dibujos realizados en el año 1940 por el gran maestro del dibujo, la pintura y el humorismo Florencio Molina Campos. Como dato ilustrativo diremos que Walt Disney lo contó entre sus colaboradores. Una de las obras representa un carro tirado por un caballo, el gaucho y sus pertenencias: el colchón, la escoba, la mesa, jaula con gallinas, otra con un pato y el perro debajo del carro. El humor está fielmente representado pero no deja de transmitir un dejo de tristeza, el mural se titula “Pá nuevos horizontes”, los restantes son: Un jinete domando un potro y la estación de tren con policía, paisano, almacén, reloj con hora 11:06 y un almanaque de alpargatas titulado “El cuadro el de laj once y sais” en el lenguaje que usaban los gauchos.

En el otro extremo del recorrido en la estación Retiro, hay tres murales con dibujos de Fernando Allievi y temas de la ciudad, reflejando la soledad en la que se vive en las grandes ciudades. En la estación San Martín se desarrolla un buen mural sobre dibujo de Luis F. Benedit con paisaje, el Santo Ceferino Namuncurá y paisano con caballo, aperos y el infaltable perro en estilo cubista.

En el resto de las Estaciones los murales son en base a dibujos del arquitecto Martín S. Noel y del Ing. Manuel Escasany y fueron realizados por ceramistas españoles. Son de muy buen colorido y muestran paisajes urbanos y campestres de distintas ciudades y regiones de España. En la estación Lavalle se representa la Iglesia Sagrada Familia de Gaudí; en la Estación Avenida de Mayo, el acueducto de Segovia es impactante; en Diagonal Norte los azulejos del pasillo y escaleras son dignos de observar y podríamos seguir comentando sobre ciudades amuralladas y otros pueblos españoles.

Un párrafo especial merece la plataforma de la estacion Diagonal Norte que va a Constitución donde el mural es cubierto casi en su totalidad por un kiosco de diarios y revistas. Es un verdadero atentado al buen gusto y a la integridad de la obra de arte. Es la despreocupación de las autoridades municipales o nacionales y empresariales por la preservación del patrimonio cultural del país; es el olvido y la irresponsabilidad que lamentablemente queda flotando en el aire sin que nadie se haga cargo.

La línea E

Corre desde Plaza de Mayo (Estación Bolívar) hasta la Estación Virreyes y fue abierta al uso público en el año 1944 , junto con la “D” son las más largas. Cruza los barrios de Monserrat, Constitución, San Cristóbal, Boedo, Parque Chacabuco, Flores y termina en la Villa Soldati.

Son pocas las estaciones de esta línea que tienen trabajos artísticos, la mayoría están cubiertos con cartelería de propaganda o simplemente despojadas.

Partiendo de Bolívar y, después de varias estaciones, en la de Entre Ríos hay un muy buen mural con dibujos de Ortiz Etchagüe que se refiere a la fundación de los pueblos de la Pampa. En la estación Pichincha y con dibujos de Cuenca Muñoz se aprecian dos murales de excelente composición y colores tenues de paisajes montañosos y lagos con árboles en el andén hacia Virreyes de la Estación Jujuy hay un paisaje con montaña sobre la base de un dibujo de Alejandro Sirio bien iluminado y representa gauchos con banderas, mujeres con frutos, carros y personajes varios. Con dibujos del mismo autor y en la plataformade regreso podemos observar un paisaje urbano con montañas y mina de carbón, típicia de la zona jujeña. Este mural está bastante deteriorado.

Continuando con la estación Urquiza hay dos obras de gran calidad reproduciendo bocetos de la pintora Leonie Matthis realizados por la fábricas de cerámicas Cattaneo y se refieren al hecho histórico de la batalla de Caseros por la Reconquista de Buenos Aires o del Ejército del General Urquiza, muestra también el palacio San José, residencia de Urquiza en la provincia de Entre Ríos y el Cabildo de Santa Fe: el otro mural describe la entrada triunfal del ejército grande del General Urquiza en la ciudad de Buenos Aires en 1852. Aunque bien iluminados necesitan trabajos de restauración. En un lugar lejano escondido en la estación Boedo, se halla un delicado y atractivo mural sobre dibujo del pintor Primaldo Mónaco, con personajes orientales. Un segundo mural de la misma estación y del pintor Alfredo Guido, nos muestra una visión del barrio de Boedo en el siglo XIX que lamentablemente no se puede apreciar en perspetiva por la ubicación de un kiosco instalado en el lugar.

Desde la estación Boedo hasta la terminal en Virreyes, no hay nada destacable, sólo existen paredes despojadas.

En la Estación Medalla Milagrosa sugerimos un paréntesis para visitar la hermosa iglesia de estilo nerrománico construida en el siglo XX y donada por la Sra. Harilaos de Olmos.

Línea B

A poca distancia del nuevo Barrio Puerto Madero nace la línea de subtes “B” inaugurada en el año 1930 y transita todo el recorrido de la Avenida Corrientes por los barrios de San Nicolás, Balvanera, Almagro, Villa Crespo, finalizando en el barrio de Chacarita. Aconsejamos hacer cuatro paradas obligadas para conocer su entorno, la primera puede ser en la Estación 9 de julio para visitar el Obelisco y sus alrededores sobre la Estación Carlos Gardel se encuentra el antiguo mercado de Abasto, hermosa construcción Art Decó totalmente restaurada y convertida en un paseo comercial y entretenimiento; a pocos metros de la Estación Medrano se halla el antiguo Mercado de Flores, abierto por la mañana temprano, donde podremos contemplar el multicolor y pintoresco aspecto de sus puestos; por último el cementerio de la Chacarita en la Estación Federico Lacroze con las construcciones del siglo pasado pertenecientes a la necrópolis y la vieja estación del ferrocarril Lacroze.

En las distintas estaciones de la línea B podremos contemplar una sucesión de murales de variada calidad y estilo. Desde lo decorativo, como el de la estación Florida sobre la tira humorística argentina referida al gaucho Patoruzú y su hijo Patoruzito y los que se hallan en la Estación Carlos Gardel que refieren a este cantor de tangos, ídolo paradigmático de los argentinos. El otro mural prolijamente realizado se refiere a la fachada del Mercado de Abasto. Lo moderno contemporáneo de un dibujo del artista Héctor Meana realizado por Cerámica Scop de tres paneles con diferentes vistas del subte en la Estación Callao.

El estilo ingenuo está representado por los murales sobre dibujos de alumnos de distintas escuelas del nivel primario, y el dramático en el mural sobre dibujo de M.Burton, en la Estación Dorrego en homenaje a 3 niñas menores que fueron asesinadas y aún se hallan impunes.

La finalidad decorativa de los murales que se deben destacar por su dibujo, tratamiento del color en la cerámica y temas, no se consigue en los de la línea B.

A diferencia de las C, D y E, los atributos mencionados quedan relegados tanto por la similitud en el color de las paredes como el reducido tamaño de los mismos. Otro detalle es que no existe un tema narrativo coherente, predominando la heterogeneidad con acento a lo trágico y dramático mezclado con lo ingenuo.

Línea A

Y llegamos a la histórica linea “A” inaugurada en 1913 y declarada Area de Protección Histórica (APH) para iniciar el viaje de su recorrido en la Estación Plaza de Mayo avanzar por el filo del Barrio de Monserrat e internarse en el corazón de Balvanera, cruzar Almagro y terminar en el centro de Caballito.

Histórica porque por en ella viajaron Presidentes, Ministros y funcionarios de todos los niveles desde la Casa de Gobierno al Congreso Nacional. También línea de nostalgias ya que cerquita de la estación Congreso se halla el Café de los Angelitos, tradicional refugio de tangueros, poetas y melancólicos.

La línea A es un largo callejón con estaciones de paneles blancos desprovistos de color, y sin la farragosa publicidad abusiva de otras líneas. La conservación de detalles de su construcción original la podemos apreciar en columnas de hierro, tramos de azulejos y rejas originales, hacen que se cree un clima especial que nos transporta a épocas pasadas. El reciclado proyectado para esta línea, debería basarse en que sea una permante muestra de arte.

La estación Perú, podría ser el ejemplo. Hace 20 años se le hizo una restauración para que podamos apreciar su aire original: el sistema de iluminación con tulipas antiguas, las recicladas boleterías de hierro, las citadas columnas y rejas de época, las entradas antiguas sin cartelería y la excelente exposición de afiches, de tirada posterior a la original, que nos muestran propaganda de productos de consumo de finales del siglo XIX y principios del XX. La soltura del dibujo y el color de la impresión, la captación de los gestos de los personajes y el humor que trascienden hace que se pueda considerar a esta muestra como magnífica.

Como reflexión final, destacamos las excelentes exposiciones organizadas en las Estaciones J.Hernández, Juramento y Congreso de Tucumán, de murales, objetos antiguos y esculturas.

Lamentablemente la aparente dicotomía que existe entre Subterráneos de Buenos Aires y la empresa concesionaria Metrovías hacen que las obras de arte expuestas, en gran proporción no tengan el cuidado y la prolijidad de exposición que merecen.

Cerrando esta nota hacemos un llamado a los responsable de “El subte” para que se pongan de acuerdo y comprendan que el abusivo uso de publicidad apabulla al caminante y degrada el entorno. Limitarlo favorecería al mismo producto que anuncian.

Bibliografía: Arte bajo la ciudad, Manrique Zago

Nota publicada 17-5-2001

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