Gustavo Postiglione

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Miércoles, 6pm en la ochava de Lavalle y Ayacucho. Me asombra que Gustavo Postiglione se parezca tanto a uno de sus personajes, Tito, el anfitrión del film El asadito que se estrenará el 9 de noviembre. Postiglione acusa 37 años, dos hijos (varón de 8 y mujer de 6) y desde sus 18 que incursionó en un taller de cine,no ha dejado de filmar. Gustavo Postiglione: de Rosario con pasión

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por Socorro Villa

También hizo la carrera de Comunicación Social y luego comenzó a dar clases en la facultad. Junto con la democracia Rosario estrenó la Carrera de Cine, y las mismas personas que compartieron aquel taller de cine, allá por el ’82, devinieron en docentes de la carrera de cine. Luego vinieron proyectos de mayor envergadura. 3 cortos en super 8, uno en 16mm, dos premios en el Festival de Cortos. Pasar de 8mm a 16 y a 35, alguna incursión en video, del corto al largo (el primero en el ’89)? Además de su actividad docente en la Universidad y de filmar, dirige el programa “En Rosario” que se emite por la señal de cable Canal á los viernes y domingos. Ese programa trata acerca de la actividad artística en Rosario.
“Hay toda una especie de mitología alrededor de Rosario, que está lleno de artistas que andan dando vueltas por todos lados?No sé si será así, a veces me sorprende la gente que piensa eso pero tal vez porque uno está en Rosario y no se da cuenta que pasan esas cosas. Creo que tiene que ver con el tipo de ciudad que es Rosario. Es una ciudad muy particular porque está en una provincia pero no se asume como provinciana. Los rosarinos no somos santafecinos, somos rosarinos. Debe ser una de las pocas ciudades que les pasa eso. Creo que eso tiene un punto de contacto con Buenos Aires, o con ciudades de esas características, ciudades con mucha identidad. Creo que las ciudades que tienen mucha identidad también crean cosas con identidad, en el arte o en lo que fuera. Quizás está a una distancia prudencial de Buenos Aires como para no contaminarse y al mismo tiempo tener su propia individualidad. Además, tampoco es una ciudad turística, tampoco está sostenida sobre la actividad pública, los funcionarios, como otras ciudades como Santa Fe, o la política o algún tipo de industria, es una ciudad, puerto, donde aparentemente no pasa nada y sin embargo es necesario que la gente incentive su imaginación para que pasen cosas, justamente porque aparentemente no pasa nada. Y nosotros también alimentamos un poco ese mito, no lo desmentimos y además ha surgido mucha gente interesante de Rosario. Si vos pensás que en este momento hay cinco largometrajes en distintas instancias de producción, y ? eso ya es una locura, para una ciudad que no es Buenos Aires.”
Sumergiéndonos de cabeza en el film en cuestión, le preguntamos como surgió la idea de El Asadito. Nos dice que “surgió un poco como desafío, como juego de ver si se podía hacer una película en un tiempo determinado, en un momento determinado, con determinada gente, con determinados elementos. Tenía sus riesgos porque podía salir muy bien o podía salir muy mal, pero no había términos medios, no había posibilidad que quedara en una zona de grises. Creo que salió bien, porque si no, no estaríamos sentados acá, pero creo que fue así, porque se juntó en un mismo momento, en un mismo lugar, la inspiración de mucha gente junta, entonces eso también colaboró. Teníamos 24 horas para filmar la película y obviamente mucha preparación para aceitar todos los mecanismos para que todo funcionara, pero la premisa era hacerla en ese tiempo. Podríamos haberla hecho en más tiempo, pero el desafío era hacerla en 20 horas.”
Con respecto a la estructura del film, nos cuenta:
“Hubo improvisación y hubo un guión escrito palabra por palabra. Todos los personajes estaban escritos, cada uno con su propio perfil. Por otro lado, estaban también planteadas todas las situaciones, donde cada actor sabía que tenia que hacer en esa situación. En algunos casos había unas líneas de diálogo y en otras sabíamos lo que tenía que hacer cada uno con la posibilidad que cada uno pudiera ir mas allá. No estaba establecido el corte. Eso lo planteaba yo a medida que veía cómo se desarrollaba cada situación. Cada uno sabía lo que tenía que hacer en qué momento y tenía la libertad de agregar otras cosas. En otras, por ejemplo, el final, está escrito palabra por palabra. Sin embargo, los actores conocieron esa parte durante el rodaje, dos horas antes de filmarla y en ese tiempo tienen que aprenderla para rodar. Por el contrario, el actor que entra en escena en la mitad del asadito, es una verdadera sorpresa para todos, por ue nadie sabía que iba a llegar.”
¿Qué hay de vos en esos personajes?
“Preferiría que nada, porque si algo tienen estos personajes es que muestran, por momentos, lo más patético del ser humano. Son personajes por momentos muy miserables, muy patéticos. Y por eso mismo son personajes muy queribles, porque desnudar las miserias de esa manera, es algo muy humano. Es como que están exponiendo su miseria y en cierta forma uno no quiere verse reflejado en esa exposición de la miseria, a pesar de que todos podamos ser un poco como ellos.”
El factor común de los protagonistas parecen ser sus heridas, diferentes en cada caso, pero heridas al fin.
“Es interesante que las heridas abiertas no cierran. Ese fue un planteo de la película: hablar sobre esas heridas que todos llevamos puestas y que nunca terminan de cicatrizar, están siempre ahí, o se abren de vez en cuando, cuando esa tensión constante explota en el peor momento. Tiene que ver también con la insatisfacción por lo que uno vive, esa especie de filosofía de la insatisfacción por la que uno nunca está conforme con nada porque siempre hay algo que le perturba la posibilidad de ser feliz. Casi todos los personajes llegan a una situación límite. El que no llega a la suya, provoca que otro llegue a estar en una situación límite. Pero hasta ahí, en realidad, no llegan a explotar nunca. Están contenidos. Sin embargo, todos están quebrados. Por diferentes razones, por las elecciones de vida, por las realidades que les han tocado, por las penas de amor, todos están quebrados. Se trata de personajes que, aunque respondiendo a ciertos estereotipos, podrían encajar juntos en un partido de futbol 5, o en una comida, o en algo por el estilo. Más allá de las diferencias en sus profesiones o actividades, tienen cosas que los unen, que es lo que pasa cotidianamente.”
Además los personajes muestran heridas históricas. Heridas que “no son propias de una ciudad, sino más bien del país y de quienes protagonizaron esa época. En este sentido, estos personajes podrían ser tan rosarinos, como porteños o cordobeses y esas heridas les pesarían igual.”
Si bien el film es ficcional, por momentos se utilizaron recursos propios del documental: “hubo una intencionalidad de la cámara y la fotografía que planteara esta estética de cierta desprolijidad y cierto verismo. Por parte de la cámara, es el mismo movimiento, el plano secuencia. Esta cierta impronta documental marca una relativa veracidad de la película, hace que al espectador el hecho le parezca más real.” De igual modo, “el blanco y negro en primer lugar coincidía con el clima melancólico del film. Además, por esto de la rapidez con que había que filmar, nos solucionaba varios problemas, relativos a la iluminación, por ejemplo, sin sacrificar la estética.”
“La plata no es un condicionamiento” nos dice cuando le preguntamos sobre la dificultad para conseguir fondos para un nuevo proyecto. “Si, es cierto que te limita en ciertas cuestiones. Pero hoy en día, después de tantos años de venir haciendo películas, tener la plata en efectivo es lo que menos me preocupa. Está bien, es cierto que es muy distinto filmar con muy poca plata, con gente que aporta cosas, sin pagar todo lo que se debería pagar, que hacerlo con toda la plata que uno podría hacerlo. Pero hoy, poder filmar en esas condiciones ya no es tan imposible como era antes. Hoy existe esa posibilidad hacerlo así.

Le preguntamos sobre El cumple, el film que tiene en etapa de post-producción:
“Es una fiesta de cumpleaños? es una especie de profundización de lo que pasa en El Asadito. La hicimos con una subsidio de la Fundación Antorchas. También transcurre en una noche, pero hay muchos personajes, en este caso, hombres y mujeres. Esta película trabaja más sobre las relaciones sentimentales, las rupturas y las perdidas y las reflexiones en torno de ellas. Es una especie de reflexión generacional (entendiendo por generación un

determinado momento de la vida por el que todos pasamos) sobre estas cuestiones, en medio de una fiesta que tiene lugar a orillas del río, en la que, en algún momento, todos empiezan a hablar. Trata de ser un poco más emotiva que El asadito, que para mí es dura, así como el humor y la cuestión cotidiana en la trivialidad de algunos diálogos.
¿Y en cuanto a “Temprano fue el atardecer”, esa novela que tenés ahí en la gatera?
“Es un proyecto de hace muchos años, que inicialmente iba a ser para el guión de una película, pero que con el tiempo se fue transformando, en parte aparece en El asadito, en parte en El cumple. Es mezcla de la reflexión y la filosofía barata que uno puede tener a veces, hasta el diario de viaje, y el relato corto. Lo tengo ahí y me gustaría publicarla porque es como una deuda pendiente que tengo conmigo.
Cuando uno filma o dicta clases o prepara el lanzamiento de su film, se distiende con cosas sencillas, como estar con sus hijos, reunirse con amigos, ver televisión? “depende del estado de ánimo. Cuando uno está mal, no lo divierte ni una manifestación de payasos. En ese aspecto soy muy cambiante.”
En cuanto a definir su trabajo, nos dice que “un director de cine debería tener la capacidad de hacer que toda esa gente que se junta para hacer una película esté lo suficientemente confiada como para creer en lo que vos estás haciendo. Eso es fundamental. Por que ya sea en el rodaje, en la pre-producción o en la post-producción, el director siempre está dirigiendo, independientemente de cómo sea la relación con cada uno en cada momento. Y la satisfacción final es sentarte en una butaca y ver la película. Por que en realidad, si la película no se estrenó, todo tu trabajo no sirve para nada. Si no ves la cosa terminada, no podes avanzar a lo siguiente.”
Acerca de la industria nacional, Postiglione dice que a la industria cinematográfica nacional le falta mucho. Hace falta que se produzcan más películas, que se distribuyan en las salas y que se dejen suficiente tiempo en cartel para que la gente las vea. Que haya además suficientes escuelas de cinematografía para que más gente filme. Las distribuidoras se interesan en los filmes que le interesan al publico y en ese sentido, los festivales y el apoyo del INCAA es muy importante, especialmente ahora, cuando hay en el instituto nuevos funcionarios que son interlocutores válidos y que están interesados en que el público pueda conocer lo que hacen los nuevos realizadores.

Filmografía:

1984 Cabecita Negra, Corto, Co-dirección con Héctor Molina
1985 Los oficios terrestres, Corto, Co-dirección con Héctor Molina
1987 Un sueño más, Corto
1988 Los habitantes del tio Mario, Corto
1989/90 De regreso -el pais dormido, Largometraje
1997 Camino a Santa Fe, Largometraje
2000 El asadito, Largometraje El cumple, Largometraje en post-producción

Publicado en Leedor en el 2001
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