IVA al cine

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Representantes de todas las organizaciones del sector cinematográfico, han decidido convocar a una movilización frente al Ministerio de Economía para tener una entrevista con el Ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, y exigirle que se retroceda en la aplicación del IVA a los espectáculos cinematográficos y a la producción cinematográfica nacionalS.O.S. ¡La cultura agoniza!
SU CULTURA.
Así fueron las cosas.

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El jueves 3 de mayo en el cine Cosmos, se realizó una asamblea en la que participaron miembros de las distintas áreas del quehacer cinenematográfico. El discurso de los distintos participantes -desde directores jóvenes como Pablo Trapero hasta otros ya veteranos del oficio como Luis Puenzo o Pino Solanas, por no mencionar los representantes de los diversos gremios cinematográficos, incluidos los distribuidores- giraba en torno al peligro que corre una de las expresiones de la cultura nacional que tiene mayor poder de difusión y de llegada tiene. Prueba de ello es que esta semana, debutarán en el Festival de Cannes -uno de los más prestigiosos- dos películas argentinas. En las sociedades del primer mundo -a las que pretendemos imitar- la producción cinematográfica representa un importante -si no el más importante- medio de propaganda de sus respectivas culturas. En todo el mundo los niños saben quién fue Abraham Lincoln y su importancia relativa en la historia de la independencia norteamericana, aunque traten por todos los medios de evitar estudiar la historia de sus propios países y les importe un bledo acerca de sus próceres nacionales. Aquí mismo, un país agro-ganadero si los hay, sabemos más acerca de los cowboys al estilo John Wayne que de los gauchos al estilo Martín Güemes o Facundo Quiroga. Resulta sorprendente cuando los adolescentes escuchan Los Chalchaleros, o Facundo Saravia o cualquier otro exponente de la música folklorica. Gracias con que escuchen “rock nacional”. Sin embargo, ese mismo segmento no deja de alimentar los ratings de canciones extranjeras, que la mayoría no entiende.
En esas sociedades del primer mundo, decía, las expresiones artísticas -en sus diversas formas- están no solo protegidas sino incentivadas. Se busca fomentar la creación artística y desde allí todos los demás escaños de la distribución y consumo de esa creación. Y no necesitamos para ello irnos hasta Europa. Aquí al lado, en Brasil, tenemos un excelente ejemplo. Los organizadores han conseguido recaudar US$20.000.000.- (si, veinte millones de dólares) en aportes privados para hacer posible que la muestra de arte -actualmente en Buenos Aires- “Brasil 500 años” pueda dar la vuelta al mundo.
Volviendo al tema que nos preocupa -la crisis y extinción de la industria cinematográfica nacional a partir de la aplicación del IVA a esa actividad- en la asamblea del jueves 3, los distintos representantes expresaron su preocupación por la extinción de esta actividad. No se trata solamente de quitarle a la gente la posibilidad de ver su cine, sino también de una injusta discriminación. El cine ha sido, desde sus inicios, la forma de entretenimiento favorita del pueblo, de la gente de menores recursos. Y a partir de estas nuevas medidas, quienes acuden al ballet o a la opera no se verán afectados, pero sí quienes concurren al cine. “Van a recaudar nada, por que el 21% de nada es nada” dijo uno de los representantes en la asamblea. Si aún puede pagar la entrada, usted seguirá viendo producciones hollywoodenses, lo que no verá son películas argentinas. Que, al fin y al cabo, buenas o malas, son sus películas.
A resultas de esa asamblea, los representantes de todas las organizaciones del sector, han decidido convocar a una movilización frente al Ministerio de Economía de la Nación el próximo martes 8 de mayo a las 11.00 para tener una entrevista con el Ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, y exigirle que se retroceda en la aplicación del IVA a los espectáculos cinematográficos y a la producción cinematográfica nacional y se dé cumplimiento a la Ley de Cine vigente.
Lo que usted ve a continuación es el texto del comunicado oficial de la asamblea. Tómese 5 minutos. La cultura nacional, su cultura, se lo merece.
Socorro Villa
¿Para qué hacer cine en Argentina,
si los norteamericanos lo hacen tan bien?
Frase atribuída al capitán ingeniero Alsogaray,
hacia fines de la década del ’50.
Es difícil concebir un país sin imágenes propias. Sin embargo, los países que carecen de cinematografía son mayoría. Los otros, los que tienen y sostienen una cinematografía, es porque han puesto en práctica la voluntad política necesaria para que así sea. Esta voluntad se manifestó tempranamente en Argentina, a fines de la década del ’50, mediante la aplicación de un impuesto a las entradas destinado a fomentar la actividad. Y volvió a manifestarse otras veces. La última, con la promulgación de la llamada Ley del Cine, en 1995.
Cabe señalar que el cine argentino es una de las pocas industrias que ha sobrevivido desde siempre a la competencia desigual de un mercado sin fronteras. En efecto, el cine extranjero ingresa al país sin cargas aduaneras y se lleva regalías que pagan la mitad de los impuestos que se aplican a la producción local. Sería difícil imaginar a industrias más poderosas sobreviviendo a una competencia similar. La de los cigarrillos, por ejemplo, que el Estado elige proteger.
La legislación de protección y fomento a la industria cinematográfica tiende a compensar esta desigualdad y a acotar el riesgo económico a márgenes posibles. Pero el incumplimiento de la ley por parte del Estado ha sido constante, bajo diferentes gobiernos. Esta contradicción se ha puesto en evidencia una vez más, al aplicarse a la producción y exhibición cinematográfica el impuesto al valor agregado, bajo el supuesto de que eliminar exenciones equivale a eliminar desigualdades.
Podría argumentarse que una película merece el mismo trato que un libro o que una puesta teatral. Podría demostrarse que la bajísima recaudación que este impuesto le dará al Estado jamás podrá pagar la pérdida irrecuperable de la cinematografía. Podrían recordarse los réditos que el cine argentino le ha dado y le sigue dando al país. Podrían enumerarse las quince mil personas que trabajan en la industria, los siete mil estudiantes de cine y otras cifras y datos estadísticos, con tecnicismos similares a los que utiliza el Ministerio de Economía.
Pero antes, cabe preguntarse y preguntarle a cada Diputado, Senador y Ministro, al Presidente de la Nación y muy especialmente al Ministro de Economía, qué país se imaginan. Debemos suponer que tienen un proyecto. Que cada uno de ellos concibe el país a su manera y que si bien sus respectivos actos los expresan, es preciso que digan, por ejemplo, si la Argentina que imaginan produce sus propias imágenes. Si cabe imaginar una cinematografía nacional.
Porque sin esa voluntad política puesta de manifiesto, el cine es inviable. Seguirán habiendo cineastas y también películas, pero no una cinematografía. La reciente visita del representante de la Motion Picture, Mr. Steve Solotz al Sr. Ministro Domingo Cavallo así lo demuestra. Hasta la industria más fuerte del planeta, la que controla el 80% del mercado mundial, según la brutal sinceridad de la jerga del marketing, ha tenido que hacerse presente en Argentina para asegurar sus intereses.
La libre competencia nos habilita a solicitar con urgencia que el Ministro de Economía, Sr. Domingo Cavallo, conceda una audiencia a representantes del cine argentino, en iguales términos que la concedida el día miércoles próximo pasado al representante de la Motion Picture of America.
El motivo de la audiencia es consultar al Ministro si coincide con los que imaginamos un país en el que la cinematografía es necesaria. Y en caso que así fuera, discutir con él la puesta en práctica de dicha voluntad.

AADC (Asociación Argentina de Directores de Cine)
AGP (Asociación General de Productores de la República Argentina)
APIMA (Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales)
APRI (Asociación de Productores y Realizadores Independientes)
ARPROART (Asociación de Productores y Realizadores de Cine y Artes Audiovisuales)
CAIC (Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica)
DAC (Directores Argentinos Cinematográficos)
DIC (Directores Independientes de Cine)
PCI (Proyecto Cine Independiente)
SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina)
UIC (Unión Industrial de Cine)
Cc. Principales entidades y festivales del cine mundial

Publicado en Leedor el 10-5-2001