15 minutos

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15 minutos no trata sólo de dos policías tratando de resolver un crimen en la ciudad de Nueva York, sino que habla también de la función de los medios de comunicación.Para Entretenerse y Debatir

Por Socorro Villa

La frase de Andy Warhol “En el futuro todos serán famosos por 15 minutos” ha trascendido más que su autor. Aún quienes no han oído mencionar a Warhol, sueñan con tener sus “15 minutos de fama”. Y de eso se trata el film. ¿Qué tendría que hacer alguien para obtener esos 15 minutos? ¿Hasta dónde llegaría? ¿Puede alguien usar el sistema jurídico norteamericano -ese que conocemos mejor que el nuestro propio- para cometer el crimen perfecto, hacerse famoso, rico y salir libre? Sin embargo, no se trata sólo de dos policías tratando de resolver un crimen en la ciudad de Nueva York. Se trata también de la función de los medios de comunicación.

Emil y Oleg llegan a Nueva York buscando a viejos compañeros de andanzas que guardan ciertos “dinerillos que les pertenecen. Emil es un tipo muy impaciente, quiere su dinero ya para empezar a disfrutar de las delicias del capitalismo. Oleg, en cambio, fanático de Frank Kapra, sueña con ser director de cine. Lo primero que hace es robar una cámara de video con la que empieza a filmar las andanzas de ambos por la gran manzana. Cuando Emil descubre que el dinero se ha esfumado y que lo único que pueden conseguir de su viejo amigo es un trabajo de plomero, monta en cólera y los asesina. Aquí entran los policías: el veterano Eddie Flemming de homicidios y el novato Jordy Warsaw de incendios. Claro que no están solos. En el medio de la vertiginosa investigación está Robert Hawkins, el presentador de “Top Story” -a quien Eddie provee abundantes exclusivas- y Niccolette, la atractiva reportera novia de Eddie.

El film tiene un ritmo vertiginoso y sostenido. Es interesante el constante cambio del punto de vista: de la cámara que muestra la acción del film a la cámara de Oleg que no para de filmar su propio film en video. Hay un juego constante entre ficción y realidad. Más aún. Hay una puesta en cuestión del estatuto de realidad. Porque si conocemos “lo que pasa” -la realidad- por lo que nos muestran los medios, y sabemos que medios seleccionan -por no decir manipulan- lo que muestran y cómo lo muestran, entonces ¿de qué realidad nos enteramos? ¿Sabemos realmente lo que pasa? Ese es el eje de la película, girando en torno del viejo juego de policías y criminales.

Por supuesto, no faltan las dosis de paranoia, de disputas de inteligencia entre yankees y europeos del este que quieren hacerles morder el polvo a aquellos en su propia cancha�. En fin, si sólo quiere entretenerse un rato, este es su film. Si además quiere tener tema para debatir con amigos, también.

Publicado en Leedor el 18-5-2001