Antigua vida mía

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¿Qué es lo que no termina de funcionar en Antigua vida mía, película con la que Héctor Olivera, uno de los pilares indiscutibles del cine argentino, vuelve a la dirección tras por lo menos 7 años?.Antigua? la película

¿Cuál es la química necesaria para que una película sea verosímil? Debe ser, se me ocurre, algo parecido a lo que pasa en un texto crítco. Tiene que haber un fluir de las imágenes en una, de las palabras en otra que que nos contenga o nos deje afuera. Al cine generalmente se le exige que nos permita participar de un imaginario recreado. A la crítica que funcione de intermediaria, descriptiva, explicativa, o creadora de otros sentidos.

¿Qué es lo que no termina de funcionar en Antigua vida mía, película con la que uno de los pilares indiscutibles del cine argentino, vuelve a la dirección tras por lo menos 7 años?.
Héctor Olivera, fundador de Aries Cinematográfica Argentina, una de las productoras más antiguas de la cinematografía nacional aún en funcionamiento, director entre otras de La Patagonia Rebelde, La Nona, No habrá más pena ni olvido, se estaba dedicando a producir las películas de su hijo Javier.
Esta vez regresa con la adaptación de una novela de Marcela Serrano del año 95, que debió ser guionada bajo las exigencias de la coproducción argentino-española, es decir con un lenguaje bastante neutro y lo que quizás es más llamativo con un contexto bastante neutro. Violeta y Josefa son dos amigas de toda la vida que deberán enfrentar el encarcelamiento de Violeta tras el asesinato de su marido. Este, la violaba y golpeaba, aún estando embarazada. Y Josefa que es una exitosa cantante, algo vanidosa, toma como suya la bandera de las mujeres y sale a los medios para hablar de este tema que toma público conocimiento.
¿Qué le falta a estos personajes que Olivera se ocupa de presentar en pulida exposición? Hablar menos, actuar más, sugerir más de lo que muestra, explicar menos, autocomplacerse menos, exponerse más. El tema de la mujer golpeada finalmente termina siendo vilmente justificado por la infidelidad femenina. Lo peor es que pasa prácticamente desapericibido.
Sentenciosa por momentos “los hombres matan para robar, beber? las mujeres matar por amor”, nunca hábil en la relación entre sus criaturas con diálogos más superficiales que sustanciosos: “Andrés, nos estamos perdiendo”; Antigua vida mía tiene estética de telefilm y sabor a nada.

Alejandra Portela
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