Fuckland

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En Diciembre de 1999 Fabián llega con su camarita de video digital colgando del hombro y su mejor cara de “yo no fui” a filmar todo lo que sucederá durante la semana que pasará en la Malvinas.

Fuckland, una película clandestina (Argentina, 2000)

Escrita y Dirigida por: José Luis Marqués
Protagonizada por: Fabián Stratas y Camilla Heaney
Duración: 84 minutos

Categoría Leedor: PI (Políticamente Incorrecta)

Desde el recinto de recuperación de equipajes, donde abundan los carteles de prohibido filmar y sacar fotos y un oficial con traje de fajina lee las explicaciones de rigor, del tipo los argentinos dejaron minas antipersonales sembradas por todas las islas, no pasen los carteles de advertencia y denuncien todos los movimientos y objetos sospechosos?, hasta sus relaciones íntimas con una isleña, todo resulta ser presa del ojo indiscreto de la cámara de Fabián.

Vamos por partes. La película responde al formato ficción-verdad y los protagonistas son actores. Esto implica que los límites entre la ficción y la realidad se pierden, se desdibujan constantemente y el azar pasa a ser un protagonista más. Fue realizada siguiendo las normas del Dogma 95 y, si bien no cumple a rajatabla con el decálogo, ha obtenido el certificado correspondiente que Usted verá al inicio de la proyección. Dicho esto, continuemos.

El film comienza con las estrofas de “God save the Queen” mientras los pasajeros embarcan desde Punta Arena al avión que los llevará hasta Port Stanley. La idea fuerza del film es que el protagonista se ve a sí mismo como un “adelantado” que intentará “sembrar semen argentino” en las kelpers. De esta forma, haciendo el amor y no la guerra (a los argentinos nos encantan esas frases con aroma sesentista, no?), Fabián intenta que la próxima generación de kelpers, la que decidirá sobre la autodeterminación, tenga ascendencia argentina y por lo tanto, vote por “volver a las raíces” por así decirlo. El guión (que en rigor de verdad fue modificado sobre la marcha por los actores y terminado en la etapa de post producción) contiene tantas expresiones argentinas (tal vez debiera decir porteñas) que uno siente la misma incómoda sensación que cuando está de viaje y no puede evitar reconocer a otros argentinos en el aeropuerto, en el lobby del hotel, en donde sea. Por ejemplo, luego de arreglar una cita para la noche siguiente con Camilla, Fabián piensa “Como te voy a recoger?” Acto seguido, luego de una agotador periplo por toda la ciudad buscando forros, Fabián se filma a sí mismo mientras se dedica a pincharlos, sin dejar de testear la calidad del sabotaje y comprobar que los forros, efectivamente se rompen. Obviamente los realizadores nunca tomaron clases con mi profesora de Estetica en la universidad. Tampoco leyeron a Heidegger; si lo hubieran hecho sabrían, como ella repetía, que para Heidegger, el arte vela y devela. El arte pone un velo sobre la verdad (que en “crudo” es insoportable para el hombre) y gracias a él, éste es capaz de conocerla. En este film, de velar ni hablemos. Las cosas se plantean así en crudo nomás, que velo ni ocho cuartos…

Técnicamente, sin embargo, el film es interesante. Los encuadres inclinados de las tomas; el uso de grandes angulares, así como de iris; las tomas en las que Fabián filma su propia sombra en lugar de filmar la imagen; la utilización del campo y fuera de campo cuando Fabián interactúa con los isleños (que resultan ser involuntarios actores secundarios), constituyen un estilo propio de la forma de filmación con cámara al hombro (o casi, ya lo verá).

El problema es que no se puede destapar el tabú, especialmente por que lejos de solucionar el conflicto, puede ayudar incrementarlo. Si bien los productores han recibido asesoramiento legal sobre los alcances y las consecuencias de la película, no parece que el debate sobre las consecuencias en la reacción de la gente se haya agotado, ni mucho menos. Llevada a un extremo, la idea de embarazar isleñas puede resultar tanto en una nueva generación de “argentinos-isleños” guachos de padre, como en una ola masiva de interrupciones de embarazos, legales o ilegales -según sea el caso en las islas- y un exponencial incremento del recelo existente hacia los argentinos.

¿Recuerda la frase darle pasto a las fieras? Bueno, así podría resumirse el film. En las islas, los habitantes ya han manifestado que nunca hubieran autorizado la filmación conociendo el argumento. En Inglaterra, en cambio, la invitaron a participar del 44th London Film Festival, el próximo Noviembre. Debe ser la famosa flema británica. La película pone de manifiesto lo mejor y lo peor de los argentinos: nuestra creatividad y capacidad de improvisación y también nuestra incidentalidad y capacidad para el verso. Como si fuera la versión adulta del “ring raje” de la infancia, la película resulta una forma muy inestable de sostener un planteo de soberanía. Aunque esa nunca haya sido la intención (me refiero a sostener el planteo de la soberanía), parece reflejar con preocupante exactitud el inconsciente colectivo nacional. Ahora bien, si Usted estuviera en situación de decidir cuál será su nacionalidad ? después de ver la peli, me cuenta que decidiría? (Para más argentinadas consultar la página: www.fuckland.com.ar)

Socorro Villa

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