Letras Prohibidas

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El Hospicio de Charenton tiene un huésped ilustre: el Marqués de Sade. Allí vive recluído en una confortable habitación profusamente amoblada y decorada con sus libros y colección de arte.
Ojo con la Ratonera

El Hospicio de Charenton tiene un huésped ilustre: el Marqués de Sade. Allí vive recluído en una confortable habitación profusamente amoblada y decorada con sus libros y colección de arte. Desde allí escribe sus novelas, las cuales logra publicar clandestinamente gracias a la ayuda de Madeleine, una jóven lavandera que, seducida por su prosa y su magnética personalidad, transporta a hurtadillas los originales desde el calabozo del marques hasta las manos del editor. El hospicio está manejado por el Abad Coulmier, quien trataba a los enfermos con métodos progresivos y humanos. Hacía participar a los enfermos en obras de teatro como parte de sus terapias en lugar de someterlos a torturas y baños helados. Sin embargo, a raiz de la publicación de Justine, toda la aristocracia francesa -la que quedaba- de Napoleón para abajo, se sintieron ofendidos. De tal forma que el gran corso decidió enviar al Dr. Royer-Collard para que aplique al marques sus métodos radicales?

El marques de Sade debe ser uno de los más grandes mitos del último milenio -el anterio, claro está. Quienes han leído su obra, saben que es más lo que insinúa que lo que dice, aunque no hay dudas acerca de la claridad con que se vuelca a favor del asesinato, el masoquismo, el llamado “sadismo” en su honor y toda la imaginable gama de excesos. Y eso aparece en el film.

Geoffrey Rush encarna a un apasionado marques cuyo mayor pecado es tener la libido a flor de piel y escribirlo desenfrenadamente. Joaquin Phoenix y Kate Winslet a una pareja de platónicos enamorados devorados por una inconfesable pasión, mientras Michael Caine se mete en la piel de un cínico personaje. Las actuaciones son irreprochables, sin embargo al film le sobran unos veinte minutos mínimo.

Si usted nunca ha leído al Marques de Sade, el film le dará una idea del revuelo que sus obras provocaban en la sociedad francesa de principios del siglo XIX, aunque vale tener en cuenta que la interpretación de los últimos dias del marques es totalmente libre. Si lo ha leído, no le aportará gran cosa, salvo el goce estético de la imágen cinematográfica. Es un film ideal para ver en grupo y debatir después.

Socorro Villa
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