Arte conceptual argentino

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La intervención simbólica de los troncos cortados de 100 antiguos eucaliptus de la ciudad de Rafaela, con chorreaduras de colorante natural y fajas de nylon negro marcan el compromiso de dos artistas de aquella ciudad de la Provincia de Santa Fe.
Cuando el arte se hace cargo

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En respuesta a la tala de más de 100 antiguos eucaliptus de la ciudad santafecina de Rafaela, fundamentada en que este tipo de árboles no son propicios para zonas urbanizadas, y que se repondrían por otros, Melisa Eijo, (20 años) y Martín Molinaro, (30 años), ambos artistas de aquella ciudad intervinieron simbólicamente los troncos cortados con chorreaduras de colorante natural y fajas de nylon negro: sangre y luto cuya fuerza y compromiso sólo las imágenes pueden evidenciar.

Nos cuenta Melisa que el colorante fue donado por una empresa de golosinas de la ciudad y que lo que en realidad cuestionan es la falta de compromiso con las decisiones de los funcionarios que creen que la historia empieza con ellos, y su período electivo, y proponíamos de alguna manera el HACERSE CARGO DE LAS COSAS.

El siguiente artículo firmado por la propia Melisa apareció en el suplemento joven del Diario La Opinión, 3 de octubre de 2000:

El huevo o la gallina…
La decisión fue unánime. Todos votaron a favor.

por Melisa Eijo (estudiante de Comunicación Social)

Considerando los principios del sistema democrático podríamos deducir que la solución a este asunto fue determinada en realidad por todos nosotros, por todo el pueblo representado.

Pero de alguna manera yo no me siento representada. Quizás esta manía de creer en la historia, en el cambio, de creer y defender mis ideas sea un error de principiante en este mundo cínico en el que parecería “todo vale”. Lo concreto, es que apenas tengo 20 años y no
quiero acostumbrarme a que este cinismo es absolutamente normal, no quiero que me convenzan de que todo valor es igual a otro y que el compromiso con la realidad es inútil.

Quiero hacerme cargo.

Entonces, como pasa con esas cosas que ya no tienen remedio (digo, sería ridículo pensar en ir a pegar los árboles con plasticola), pretendo al menos conocer las causas, el por qué de tantos absurdos. Y recurro a las fuentes.

Unas cuantas llamadas telefónicas y pareciera que el discurso surge de una sola voz: acá todos también coinciden.

Y el problema, al menos en este punto se desvía hacia la ética, una ética que se separa en dos alternativas: la ética por convicción y la ética por responsabilidad. Todos somos libres de elegir, y libres de optar por aquello que creemos verdaderamente correcto. Pero sucede a veces que nuestros convencimientos, nuestras propias convicciones no juegan el papel más importante al tiempo de decidir desde nuestra función social, desde nuestra responsabilidad social.

Es decir, en este caso, cada uno de los concejales debe respetar al momento de decidir sus propias ideas y a su vez, respetar la responsabilidad que implica su cargo público. Y lo mismo sucede con quienes integran el sistema político, desde los responsables de las subsecretarías hasta el mismo Intendente. Y es evidente que en este punto de decisión surge una gran contradicción, porque de algún modo creo que esta es la única manera de explicar la razón por la cual nadie está a favor de talar árboles pero la decisión de derrumbar cuarenta años de historia y de vida fue la más acertada… toda una paradoja.

Sucede que, según ellos me cuentan, el problema no tenía otra solución, las cuestiones legales implicaban irremediablemente esta acción y como siempre pasa, la culpa se remite a un gobierno anterior: que el loteo, que la ordenanza posterior, que la urbanización de la zona, en fin, ya no sabemos cómo es la historia: ¿qué apareció antes, el huevo O la gallina? ¿dónde está el principio del problema, o lo que es aún más importante, dónde está el principio de la historia? Me preocupa tener la sensación de que nos hemos olvidado de algo fundamental: de eso justamente, de la historia.

¿Hasta cuándo vamos a seguir actuando como si la historia comenzara y terminara con cada uno de nosotros. Hasta cuando señores vamos a tener que seguir escuchando que el problema es ajeno al gobierno de turno, hasta cuándo vamos a seguir así, viendo cómo se pasan la pelota…

Quiero creer en que las decisiones políticas trascienden el tiempo de mandato, ese tiempo transitorio.

Y aquí, llegamos una vez más a la misma conclusión, que se toma una mala decisión porque “no quedó otra”, porque se actuó en consecuencia de, a su vez, una anterior mala decisión. Esto ya es irremediable, pero que sea la lección al momento de decidir futuros, que mañana al “que sigue” no le quede esto por excusa.
Y en tanto no entendamos que tenemos que construir sobre buenos cimientos, que es hora de resolver las cosas pensando en que los errores no se repitan infinitamente, no podremos pensar en construir para el futuro.
Es tiempo de que alguien pare la pelota y se haga cargo.

Y es tiempo también de que nosotros como ciudadanos, fortalezcamos nuestra conciencia colectiva, una conciencia que nos haga reaccionar y nos impida escondernos en el anonimato de lo individual.

Y ante tanta incertidumbre, creo al igual que Habermas que “la razón nos va a sacar adelante”.

Nota publicada el 8-3-2001.