SECRETARIA deCULTURA

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de dominación social ya no como imposición desde un exterior y sin sujetos, sino como un proceso en el que una clase hegemoniza en la medida que representa intereses que también reconocen de alguna manera como suyos las clases subalternas.

La Secretaria de Cultura de la Nación y el Festival Internacional de Cine de Mar Del Plata:
El concepto de hegemonía elaborado por Gransci hace posible pensar “el proceso de dominación social ya no como imposición desde un exterior y sin sujetos, sino como un proceso en el que una clase hegemoniza en la medida que representa intereses que también reconocen de alguna manera como suyos las clases subalternas. Y “en la medida” significa que no hay hegemonía, sino que ella se hace y deshace, se rehace permanentemente en un “proceso vivido”, hecho no sólo de fuerza sino también de sentido, de apropiación del sentido por el poder, de seducción y de complicidad.” (Cfr. Martín-Barbero, Jesús, De los medios a las mediaciones, Gustavo Gili, Barcelona, 4° edición, 1997, pág: 84-85)

Consideré necesario transcribir este párrafo de Jesús Martín-Barbero para que quede bien claro a que me refiero cuando hablo de hegemonía. Hegemonía es, tal vez, la forma más terrible de dominación, porque como no involucra violencia material, física, no provoca una reacción en contrario. Tal vez la apropiación de sentido sea la peor forma de dominación porque es tan solapada que el dominado llega a darse cuenta de su estado -si es que alguna vez llega a darse cuenta- cuando ya no puede hacer nada al respecto.

Usted verá la cobertura del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en los noticieros de los principales canales, radios, diarios. También lo verá en algunos medios y programas especializados de gran tirada/audiencia. Y usted, desde su casa, pensará que la “Secretaría de Cultura de la Nación” se ocuparía de acreditar a los periodistas de medios “nacionales” -para eso es de la Nación, no?-. También pensará que se ocuparía de acreditar a periodistas que saben lo que hacen cuando hacen una crítica cinematográfica. Bueno, no siempre. Mientras reparte pasajes de avión y entradas a las ceremonias a senadores y amistades, deja afuera del festival a periodistas especializados de medios independientes. Claro, los medios independientes, no importa qué tan reconocidos sean, en general tienen una audiencia limitada. ¿Qué son veinte mil lectores al mes comparados con el medio millón de lectores diarios de los matutinos hegemónicos, con los millones de telespectadores y radioescuchas de los principales canales y radios? Por que, al fin y al cabo, si usted, que es lector de un medio independiente y especializado, no se entera del Festival por los medios especializados, ¿qué importancia tiene? Usted es sólo uno en treinta y cuatro millones. O dos, o veinte mil, igual da. Porque de las noticias se va a enterar igual, tal vez. En algún diario, en alguna radio, en el noticiero de las ocho, se enterará quiénes son las “estrellas internacionales” invitadas, quiénes vinieron o faltaron a la cita, quién se peleó con quién, etc. Lo que ellos no le dirán es lo más importante: en un festival de cine, lo que importa son las películas. Cuáles se ven, cómo son, que actores y directores destacan sobre los otros, cuáles son los más meritorios, más allá de los premios, aquellos que no deberá perderse cuando lleguen -si llegan- a las salas de exhibición.
Como diría Martín-Barbero, la hegemonía es un proceso vivido, que se hace, deshace y rehace constantemente. Y en ese proceso los factores económicos son tan relevantes como los políticos y sociales. Y la clase dominante domina a fuerza de cuentas bancarias con tantos ceros como no podría usted imaginarse. Como sostiene Pierre Bourdieu, los medios de comunicación masiva no están preparados para transmitir contenidos, sustancia, sino sólo noticias. Y noticia es que apareció fulanita de tal con un vestido así o asá, o un collar carísimo, o que pidió x cantidad de botellas de agua mineral importada para bañarse. Eso es noticia. Ahora bien, la calidad de una determinada película, definitivamente no es noticia. Y por lo tanto, no le interesa a la masa. Y para perpetuar la hegemonía, es necesario mantener a la masa interesada en noticias, para evitar que tenga ocasión de ocuparse de las cosas que realmente le interesan para ejercer sus derechos y obligaciones de ciudadano.
Hace unas semanas, en una charla de amigos, nos preguntábamos cómo es posible que tres décadas después, el slogan en el inconsciente colectivo de cierto sector de la sociedad siga siendo la única salida para el país es Ezeiza. Hoy, cuando me enfrento a estas realidades, entiendo por qué. Y me duele. No se imagina cuánto.

Socorro Villa