Ciudad sin luz

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Elnuevo milenio trae de la mano una renovada generación de artistas del eje Santa Fe-Rosario que tiene mucho que decir y sabe cómo hacerlo.
De Santa Fe con dolor

El film cuenta la historia de Jose Bonnard, casado, padre de dos hijas, quien a raíz de su prolongada situación de desempleado, se ve arrojado a un remolino descendente que termina hundiéndolo en la delincuencia, dentro de una ciudad -Santa Fe- en la que la corrupción y el dinero lo “arreglan” todo. Tironeado entre su tía Teresa -quien lo ha criado- y su cuñada -lo más cercano para él al amor- y la solución fácil a sus problemas que le ofrece el “Negro” Espósito -jefe de la banda local de delincuentes- José quedará atrapado en las redes de un sistema corrupto que no puede proteger a quienes se supone protege y dentro del cual el único lenguaje claro es el del plomo.

La historia va más allá de la lucha entre el bien y el mal encarado por la policía y los criminales. En realidad, esa batalla la libran José y el negro Espósito. Lo interesante del caso es que José, encara la lucha desde adentro. Cuando la circunstancias lo empujan a aceptar la proposición de Espósito de unirse a su banda, José es consciente de lo que hace y por qué lo hace. Por eso, en todo momento, trata de mantener a su familia alejada de su nueva actividad. Inclusive cuando es herido en un atraco y apresado por la policía, se mantiene firme y consistente con la ética de no delatar a nadie: el solo se metió en esto, el solo se la banca. Sin embargo, cuando sus secuaces actúan en contra de su familia para enviarle el mensaje de “no abrás la boca”, el pacto se disuelve y José habla: proteger a su familia es más importante que protegerlos a ellos.

En este escenario, el jefe de policía juega el triste papel de reflejar el sistema social en que vivimos. Un sistema injusto desde el punto de vista de la distribución de la riqueza y las oportunidades, un sistema impotente a la hora de proteger a quienes colaboran con él para mantener el orden, un sistema, en fin, en el que después de casi tres décadas, el leit motiv sigue siendo “no te metas”.

Desde el inicio de la película queda claro que entre el jefe de policía y el jefe de la banda de ladrones hay una vieja historia en común. El primero ve continuamente frustradas sus esperanzas de ascenso cada vez que el segundo logra hacer valer sus influencias y, sobornando a quien haga falta, se libra reiteradamente de la cárcel. Como para poner en claro las cosas, hacia la mitad del film cuando ambos tratan de aprovecharse de José para sus propios fines, un flash back en blanco y negro cuenta una anécdota de ambos durante el PRN. Si bien resulta clara la posición de cada uno en aquella situación, el volumen de la música de fondo -no tan de fondo en realidad- impide escuchar los diálogos.

El manejo de la cámara ayuda a mostrar las múltiples facetas de la ciudad y sus personajes: planos generales con inspiradoras puestas de sol sobre el río; ángulos picados para mostrar el decadente submundo de ladrones y asesinos, prostitutas y cafishos; cámara al hombro para seguir a los delincuentes -o a la policía que hace gala de usar los mismos métodos que se supone combate; primeros planos para un beso cariñoso o apasionado, según sea el caso.

Se trata de un film interesante en cuanto al planteo y la solución del conflicto. Cuenta con algunas buenas actuaciones, otras muy buenas, otras no tanto. Salvo por algunos pequeños defectos de montaje o iluminación -si no eran defectos y tenían un propósito, éste no quedó claro, está muy bien realizado.

Pareciera ser que este nuevo milenio trae de la mano una renovada generación de artistas del eje Santa Fe-Rosario que tiene mucho que decir y sabe cómo hacerlo. ¡Bien por el litoral!

Socorro Villa
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