Condor Crux

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En Condor Crux la pretensión de verosimilitud hace que los escenarios perfectos y sin atmósfera resulten inconsistentes con los personajes antropomórficos.
El hombre debe reconocer sus limitaciones -y la mujer también-. Por ello decidí que debía ver esta película acompañada de mi marido, experto consumidor de comics, dibujos animados y video juegos. Transcurridos los primeros 30 segundos de película, el susodicho comenta: -esto viene mal, esperemos que mejore. Pero no, no mejoró.
Estamos en ciudad Darwin en el 2068. La ciudad se parece a Buenos Aires a partir de ciertos íconos edilicios, aunque ya no lleve ese nombre, lo cual resulta lógico si consideramos que está cubierta por una inmensa cúpula y que, por lo tanto, los aires deben ser en ella menos buenos que actualmente. El héroe de la película -el Cap. Juan Crux, con voz de Damián De Santo- aparece en escena como un antihéroe al modelo Woody Allen, deprimido y psicoanalizándose con un psiquiatra virtual -Sigmund, con la voz de Fabio Posca-, bisnieto de Max Headroom -y que justamente por esa cualidad de explícita ficcionalidad resulta por lejos el personaje mas creíble de la película. Y para agravar sus conflictos emocionales, se ve obligado a salir volando -literalmente- a perseguir a su propio padre, acusado de rebelde y terrorista. Después de años sin verse, padre e hijo se encuentran en la situación de presa y cazador, respectivamente.
Pese al conflicto entre ambos, el hijo defiende al padre y lo deja escapar, poniéndose en contra al malo de la película -Phizar, en la voz de Arturo Maly- que casualmente es su jefe; luego de semejante traición, Phizar lo condena a cadena perpetua. Como era de esperar, en el viaje hacia la prisión (que está, por supuesto, fuera de los límites de ciudad Darwin) el Cap. Crux se escapa y comienza la etapa mística de la aventura.
El avión que lo transporta cae en el medio de la selva del Amazonas, justo en El Dorado, la legendaria civilización perdida. Huyendo de un ataque de las fuerzas de Phizar, llega a Machu Pichu, acompañado de Zonia, la escultural guardiana de El Dorado -con voz de Leticia Brédice- y un niño aborigen. Allí recibe la revelación de que él es Condor Crux, que tiene el poder de liberar a su pueblo de sus opresores. Es allí donde Phizar captura a Zonia y Condor Crux con su pequeño amigo comienza una travesia a pie por los diversos paisajes de Sudamérica hasta llegar al Perito Moreno, donde se encuentra con su padre. Descubre allí la civilización que éste ha creado fuera de ciudad Darwin. Entonces, padre e hijo planean juntos liberar la ciudad de la tiranía de Phizar, bla, bla, bla.
El guión hace agua por todos los costados. No hay una coherencia en la historia. Uno tiene la sensación de que se ha hecho “cut & paste” con unas cuantas ideas -por cierto interesantes- que sin un hilo conductor que le brinde coherencia al conjunto, aparecen como compartimentos estancos.
Las digitalizaciones computarizadas son muy interesantes, especialmente las de Machu Pichu. Los escenarios resultantes de ellas son tan metafísicos como las pinturas de De Chirico. Y este es uno de los puntos flojos de la película: la pretensión de verosimilitud hace que esos escenarios perfectos y sin atmósfera resulten inconsistentes con los personajes antropomórficos. A esto se suma el problema de la compaginación entre los escenarios digitalizados y los dibujitos animados (las figuras humanas). En todo momento las figuras aparecen superpuestas en el fondo. Lo peor con respecto a las figuras -o sea, los protagonistas- es que no es posible congeniar el dibujito en la pantalla con la voz que le han puesto y que, salvo los casos de Arturo Maly y Fabio Posca, los personajes no expresan emociones con la voz, su tono es monocorde, igual cuando piensan para sí y cuando le dicen al malo que le ha llegado su hora. Ahora bien, seamos optimistas. El primer paso de todos los bebés es tambaleante y como un tropezón no es caída, podemos esperar que esta primer experiencia sea rápidamente mejorada. Por otro lado, la música original de la película es realmente muy buena; si sale el CD, cómprelo.

Socorro Villa