Jinetes del espacio

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Ya es sabido que después de la obra espacial de Kubrick difícilmente alguien pueda hacer poesía en la ingravidez pero ver a estos actores inoxidables flotando al ritmo de Fly me to the moon de Frank Sinatra es un espectáculo nada despreciable.Misión Viagra

Por Juan José Dimilta

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Clint Eastwood fue el más duro entre los duros con la secuela de Harry el Sucio, fue también el más patriota entre los patriotas con En la Línea de Fuego, el más dulce entre los amantes en Los puentes de Madison y el más loser entre los loser en Los imperdonables. Él dirige, produce y protagoniza sus propias películas y además cada tanto lo hace en forma excelente. Entonces, tiene vía libre para hacer lo que se le antoje. ¿Qué le quedaba por hacer a este hombre que lo a hecho todo en cine?. Respuesta: viajar a la luna.

Ese gusto y unos cuantos más se da Eastwood en Jinetes del Espacio. Goza, por ejemplo, del placer de rodearse de un seleccionado de actores ganadores de premios de La Academia: Tommy Lee Jones (El fugitivo, Los federales), Donald Sutherland (Citizen X, M.A.S.H.), James Garner (Maverick, la serie) y James Cromwell (Babe). Y también se reserva para sí como es costumbre, una linda familia y la oportunidad de salvar al mundo (o a los Estados Unidos que en el caso de Hollywood es la misma cosa).

La historia es bien simple: A finales de los 60′ el equipo Daedalus de la Fuerza Aérea: Frank Corvin (Eastwood), Hawk (Tommy Lee Jones), Jerry O’ Neil (Sutherland) y Tank Sullivan (Garner), era el mejor preparado y número puesto para viajar a luna. Pero finalmente y gracias a la mala leche del jefe del proyecto Bob Gerson (Cromwell) éste pasa a manos de la Nasa y mandan a un chimpancé. Cuarenta años después un satélite ruso (de nuevo “Ellos”) se esta por venir en picada con consecuencias catastróficas. El samaritano gobierno de los Estados Unidos decide darles una mano pero el único que sabe de esos sistemas de ingeniería caducos es Frank Corvin. Gerson debe entonces volver con el caballo cansado a pedirle a Corvin que se haga un tiempo para salvar al mundo. Corvin ya retirado pide como condición que recluten a su viejo equipo Daedalus. Así es como comenzaran las andadas de este grupo de galanes maduros para cumplir el sueño postergado de viajar por el espacio a lo John Glenn. De aquí en más todo lo que sigue es idéntico a Armagedoom: El cuarteto de héroes tratando de salvar a su patria y abajo, en la tierra, las peripecias transmitidas en pantalla gigante en Cabo Cañaveral donde los ingenieros y militares se aflojan el nudo de la corbata y las novias y esposas rezan. Paradójicamente lo mejor de la película está en los diálogos jugosos que mantienen los cuatro fantásticos con los pies sobre la tierra, cuando se ríen de sus achaques y no cuando se hacen los héroes con los trajes espaciales puestos. Ya es sabido que después de la obra espacial de Kubrick difícilmente alguien pueda hacer poesía en la ingravidez pero ver a estos actores inoxidables flotando al ritmo de Fly me to the moon de Frank Sinatra es un espectáculo nada despreciable. En fin, una mezcla de Cocoon y Armagedoom. Algo así como una buen comercial de AFJP en el espacio. Consejo: ya que se acerca el día de la madre llevála a la “vieja” al cine así disfruta de estos pibes en la pantalla.