Huracán

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Rubin “the Hurricane” Carter era, a mediados de los sesentas, un exitoso boxeador. El 17 de junio de 1966 viajaba en su auto junto a John Artis, un admirador, cuando ambos son detenidos por la policía sospechados del asesinato de dos hombres y una mujer.
Entre Tyson y Mandela

Rubin “the Hurricane” Carter era, a mediados de los sesentas, un exitoso boxeador. El 17 de junio de 1966 viajaba en su auto junto a John Artis, un admirador, cuando ambos son detenidos por la policía sospechados del asesinato de dos hombres y una mujer. El 14 de octubre siguiente ambos son condenados a tres cadenas perpetuas por esos crímenes, aunque insistentemente hubieran proclamado su inocencia durante todo el proceso.
Estando en la cárcel, Rubin Carter escribe sus memorias que se publican, en 1974, con el nombre de “El decimosexto round”. Carter tiene la esperanza que ese libro lo ayude a sacar la verdad a la luz y salir de la prisión a la que ha sido injustamente condenado. Años más tarde, Lesra Martin, un joven norteamericano que vive en Canadá, encontró ese libro en una feria de libros usados. Convencido de la inocencia de Carter, Lesra traba con él una amistad, al principio epistolar, luego visitándolo en la cárcel. Su pasión hace que sus tutores canadienses, Terry Swinton, Lisa Peters y Sam Chaiton, se involucren en una campaña legal para sacarlo de la cárcel.
El director se vale del flash back para relatar lo sucedido, desde la infancia de Carter hasta el hoy, y el flash foward para volver del pasado al presente, cuando está en la cárcel. El pasado es relatado por la voz en off de Carter contando su historia desde las páginas de su libro.
“Esta es la historia de Huracán/el hombre al que las autoridades trataron de culpar/por algo que nunca había hecho./Lo pusieron en una celda en prisión/pero en algún momento pudo haber sido/el campeón del mundo”. Esta estrofa de la canción de Bob Dylan, junto con los rap contando la historia de Carter, son el telón de fondo del film.
Desde el momento en que Lesra aparece en el film, el director recurre al montaje paralelo entre su vida y la de Carter para construir el relato. Ambos personajes influyen en la vida del otro, cambiándola, enriqueciéndola. Lesra ve en Carter una ejemplo a seguir, una motivación para superarse a sí mismo y salir de la situación de marginalidad de su familia. Carter ve en Lesra la esperanza que necesita para seguir adelante.
Si esta historia fuera ficcional sería terrible. Lo que la hace verdaderamente injusta es su status de realidad: Sucedió realmente, en los Estados Unidos, en los años sesenta. Todo lo negativo que esa década puede recordarnos con respecto a los prejuicios raciales, a las desventajas sociales en función de la etnia, a las injusticias en nombre de la justicia, está concentrado en este film.
¿Acaso sirve de reivindicación para un hombre que ha pasado tantos años de injusto encarcelamiento que su historia se vea en las pantallas, que llegue al gran público? Creo que no. Sin embargo, tal vez sea importante que su historia sea dicha, para que no sea olvidada y de esa forma, evitar que se repita. No se la pierda, vale la pena.

por Socorro Villa

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