Jack el ganador

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Para abrir este comentario uno podría recurrir a frases hartoutilizadas, algo así como “cuanto más conozco a los monos, más quiero a mi perro”. Lo primero que nos ofrece Jack, el ganador es el plano de un chimpancé desperezándose entre sábanas blancas. O sea, empezamos mal. Pero, esto empeora porque después Jack se lava los dientes, la cara, se pone una remera a rayas, hace café, etc etc.

Volvé Chita!!

Para abrir este comentario uno podría recurrir a frases hartoutilizadas, algo así como “cuanto más conozco a los monos, más quiero a mi perro”. Lo primero que nos ofrece Jack, el ganador es el plano de un chimpancé desperezándose entre sábanas blancas. O sea, empezamos mal. Pero, esto empeora porque después Jack se lava los dientes, la cara, se pone una remera a rayas, hace café, etc etc.

A lo largo de la película la sensación que se tiene es que, como adultos que hemos visto bastante cine, hay cosas que definitivamente no podemos disfrutar. Como por ejemplo, un mono que se comporta como chico, al que visten como chico y que juega al hockey como Michael Jordan en la NBA. Digamos, a la fórmula pequeño-brillante perseguido que en busca de su hogar es adoptado por familia modelo, agreguémosle: es un mono!!.

También se puede decir que el hecho de que haya sido manufacturada con un molde gigante por cuanto costado se la mire produce esta ausencia molesta de sorpresas, con las buenas intenciones de generar una producción familiar, la Keystone Family Pictures, encabezada por el matrimonio Robert y Anne Vince, ambos se olvidaron que la creatividad es uno de los recursos a los que se puede acudir aunque el público al que va dirigido tenga entre 7 y 11 años, ni más ni menos. Ahora bien, si se piensa que un chico a esa edad, suele ver una película más de cinco veces en un día y que Jack, como mono es un excelente actor, que hay un equipo de hockey en competencia salido de la ruina en busca del campeonato, que hay jóvenes dulces que enseñan a vivir a sus amigos y madres histéricas, puede ser que a los chicos les atraiga. Claro, haciendo la salvedad que si este es el cine que el 2000 tiene para ofrecerles, nosotros como adultos ya no podemos entender absolutamente nada.

Alejandra Portela
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